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Clima
Museos al límite Jueves, 30 de Mayo de 2019 02:15 a.m.

El lunes nos despertamos con una noticia extraña: el Museo Louvre a través de sus redes sociales anunciaba el cierre extraordinario de sus instalaciones. ¿El motivo? Debido a un incremento en el número de visitantes, trabajadores de recepción y vigilancia, agobiados por la cantidad de turistas que llegan al día, estaban ejerciendo su derecho a retirarse de sus funciones temporalmente. 

Durante el 2018, el famoso museo francés recibió 10.2 millones de visitas, 25 por ciento más que el año anterior. Un lunes o cualquier otro día de la semana (excepto el martes que cierra) luce abarrotado. Largas filas son el común denominador afuera y adentro del recinto; en sus salas es prácticamente imposible caminar, sobre todo frente a sus obras icónicas como La Virgen de las Rocas, La Venus de Milo o la famosísima Mona Lisa. De acuerdoazal mismo Louvre, el 75 por ciento de sus visitantes son extranjeros, quienes llegan a sus salas porque no quieren dejar de visitar este símbolo francés. 

Un factor que han influido al caos es que hay nuevo público: por un lado, gente más joven que desea conocer las salas en donde Beyoncé y Jay-Z grabaron un video, y por otro, el crecimiento en el número de turistas orientales que llegan buscando tomarse fotos en las obras más famosas que ahí se albergan para luego subirlas a Instagram. Pero, ¿tener lleno realmente es un problema? Mientras que en unas ciudades los museos trabajan en generar estrategias que atraigan un mayor número de visitantes e incrementar sus ingresos, en el Louvre y algunos otros espacios como el Museo del Prado, los museos del Vaticano o el MET de Nueva York, deben luchar con el exceso de personas que entran diariamente a sus instalaciones. 

Un reporte del Consejo Internacional de Museos (ICOM) advirtió al inicio del año que la masificación de visitantes no contribuye a tener la mejor experiencia de visita porque se dificulta ver las obras e, incluso puede ser un riesgo para los mismos edificios y el arte que albergan, pero también destacó que es peor tener museos vacíos. 

Conozco el Louvre y puedo afirmar que la visita no se disfruta con tanta gente. Puede ser descabellado pensar en limitar el acceso, pero así como se planifica con tiempo el viajar a París, también podemos ser unos visitantes organizados y agendar con tiempo vía Internet nuestra visita a esta gran pinacoteca. Pero ¡ojo!, no sé trata de prohibir que la gente entre, sino de dosificar el ingreso a número máximo de personas por día, para disfrutar más cada una de las salas y las obras que ahí se encuentran. Por otro lado reflexionemos: ¿Algún día tendremos este panorama en los museos de la ciudad? Se ha dado el caso cuando llegan exposiciones muy taquilleras, pero esperemos que con mayor frecuencia las pinacotecas locales y las de México deban pensar en estrategias para atender masas de visitantes y no en cómo atraer a más turistas a sus salas.


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