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Menos peso en la almohada Por: Javier Gutiérrez El momento presenteMartes, 2 de Febrero de 2021 00:13 a.m.

Un momento para recuperar la energía gastada en estos días difíciles es cuando dormimos, pero... ¿qué tan pesada está nuestra mente al acostarnos?

Hoy vivimos tiempos difíciles, lo sabemos, mientras la incertidumbre sanitaria y económica se prolonga somos testigos y tal vez protagonistas, de más y más historias desfavorables que se van sumando a esta etapa de la humanidad.

Sin embargo, debemos tratar de comprender que el principal problema del malestar que enfrentamos al ser testigos o partícipes de una adversidad no es por la situación en sí, sino por nuestras expectativas de que debería de ser diferente.

Me explico: nosotros, por ejemplo, planeamos unas vacaciones, y aunque sólo son planes, esto es, son sólo posibilidades que nuestra mente proyecta entre millones de posibilidades de que suceda otra cosa, anticipadamente nos aferramos a que sucederá como lo imaginamos y cuando no pasa así, nos quedamos sin agarre.

Lo mismo sucede con esta situación que hoy nos está tocando enfrentar, como vemos, esta pandemia genera cambios radicales en muy poco tiempo, un día se abre un giro de negocios y al día siguiente se cierra, un día se compran boletos para un viaje de placer o negocio y al día siguiente la aerolínea anuncia cierre de vuelo, un día una persona está sana y de pronto debe pasar al aislamiento y un día nos avisan de alguien que no sobrevivió al virus y otros que ni cuenta se dieron que lo vivieron, y todo esto genera un caos mental.

Y al final del día, cuando llega nuestro momento de dormir, todo el cúmulo de pensamientos como avalancha invaden nuestra mente y Morfeo nada más no abre sus brazos para recibirnos y descansar unas horas para el día siguiente continuar con nuestra jornada.

¿Qué hacer entonces? ¿Cómo lograr conciliar el sueño? Lo primero es evitar información sobre los temas de la pandemia una hora antes de ir a acostarse (no ver las noticias acostado para quedarse dormido), lo segundo es evitar ver el teléfono celular, ya que es bien conocido que se trata de un fuerte distractor y lo tercero es dejar de luchar por querer dormir. 

El sueño será una consecuencia de bajar estímulos externos y también internos (pensamientos y emociones). Sin embargo, tal vez sea entendible como quitar los ruidos externos... ¿pero cómo hago con los internos? Aquí la clave está en el cuerpo, si nosotros llevamos y sostenemos nuestra atención en cada zona corporal, recorriéndola con atención, esto es, si nos acostamos, cerramos los ojos y llevamos la atención a los dedos del pie izquierdo, luego la planta, etc. 

Seguramente antes de que llegues a tu hombro derecho te habrás dormido, ¿si no funciona? Tranquilo, inténtalo una y otra vez, tu cuerpo sigue ahí, tú también, así que persevera y... dormirás. Hasta el siguiente momento presente.

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