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Marchantes de arte digitalPor: Jessica Meza Distrito CulturaLunes, 3 de Mayo de 2021 02:00 a.m.

Los contenidos digitales se han popularizado gracias a la pandemia. No sólo nos hemos vuelto consumidores de películas en plataformas como Netflix o Amazon Prime, también estamos consumiendo la cultura por esta vía gracias a transmisiones en vivo por Facebook o YouTube, recorridos virtuales, catálogos en línea, conciertos online, etcétera. 

Sin embargo, esta situación que parecía ser algo pasajero tal parece que llegó para quedarse. Como creadores/difusores de arte y contenido estamos llegando a un punto de retorno a la vida como era antes de la pandemia y sabemos que los contenidos en línea que tuvimos en estos meses, no pueden dejar de generarse porque el mal nos trajo algo bueno: público diverso que radica en cualquier parte del mundo. Así, aunque todo vuelva a ser presencial, lo digital no se podrá detener. 

Hablando específicamente de arte, éste también ha modificado su forma de vida (por decirlo de una forma). Esta semana estuve leyendo un artículo en donde se analizaba la forma en que ahora se crean y comercializan las obras de arte. El arte digital ha ganado mucho terreno, desplazando bastante al arte físico. Me explico: 

Ahora los consumidores de arte (tú, yo, ustedes, ellos) son más y más variados, incluso personas que antes no se acercaban a un museo o una galería; pero el arte también se ha diversificado y hecho más accesible. 

Pensemos en que antes los coleccionistas de arte y los artistas recurrían a marchantes que servían de intermediarios para que los cuadros de Vincent van Gogh llegaran al mercado y sus compradores, ahora los marchantes de arte son las plataformas digitales y muchas veces son los mismos artistas –consolidados o emergentes– quienes ofertan sus creaciones. 

Además, el arte que se está ofreciendo no se limita a óleos, esculturas o grabados, la mayoría son impresiones de ilustraciones digitales que, dependiendo el artista, pueden ser limitadas a cierto número para brindar cierta exclusividad a la pieza o pueden ser masificadas porque el único objetivo es vender y ganar dinero. También la "pieza" puede ser totalmente digital, es decir cuando la compras recibes un archivo en .pdf, .png o .jpg, que tu decidirás si guardas, imprimes, amplías o incluso, compartes con más personas. 

Y este último punto es el que preocupa a los amantes y estudiosos del arte tangible. El arte digital si bien tiene ventajas, también tiene un lado oscuro que conlleva a muchos riesgos, empezando por la masificación de una obra que hará imposible la exclusividad, pasando por lo fácil que puede ser violar los derechos de autor de una pieza e incluso, de falsificarla. 

Será muy importante que en un futuro muy próximo se regule el arte digital y su comercialización, pero también que como consumidores estemos al tanto de que lo que estamos adquiriendo puede tenerlo cualquiera. 

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