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Clima
MantenimientoPor: Armando Arias Hernández AmbulandoMiércoles, 17 de Marzo de 2021 02:00 a.m.

Un poco antes de escribir esta columna, escuché una suerte de metáfora para describir la vida de una persona, en un documental alusivo al origen y uso de los test como herramientas de discriminación profunda y velada en una práctica de selección laboral, concretamente en los Estados Unidos, aunque en todo el mundo ocurre algo similar.

Aquel joven se refería a la vida de una persona como un jardín, que a medida que el tiempo pasa se va poblando de brotes, de plantas nuevas, que crecen y llenan el paisaje.

Todo aquello en conjunto es imperfecto, lleno de imperfecciones, pero es único y bello. Sin embargo, el paisaje de un jardín en un terreno demanda trabajo arduo para mantenerse como se desea, ya sea como un área de ornato o como un área funcional, para lo que se requiera en las circunstancias específicas en donde se haga uso de este.

Si no se corta el césped, pronto podrá ser imposible abrirse paso entre hierbas y mechones de zacate crecidos, si no se barren las hojas de los árboles y los arbustos el pasto no podrá desarrollarse, si no se abona las flores y las plantas no podrán crecer y prosperar, si no se arrancan las plantas invasoras se apropiarán de los nutrientes de las demás. Si no se riega se secará y si no se fumiga se llenará de plaga.

Así más o menos se alcanza a ver ese paisaje de un jardín que ha recibido el esfuerzo y el trabajo durante una vida, y en contraste, también se podrá notar el que no corrió con la misma suerte.

Y no es que se hable de perfección, sino de una suma de cualidades y características que, a pesar de sus imperfecciones y peculiaridades, se mantienen en forma, funcionando, en equilibrio y en continuo desarrollo.

Algo parecido se puede observar en la vida de una persona. Al contrario de lo que muchos piensan, no es necesario conseguir la perfección para mantenerse funcionando, en crecimiento y en armonía.

Si bien el concepto de perfección implica algo que ya se terminó, lo que ya está hecho, la vida humana es dinámica, en vías de desarrollo, en movimiento siempre que exista, por lo que la perfección está en progreso, aunque se es perfecto en la medida en la que se puede ser en este momento, pero se puede alcanzar la potencialidad de lo que todavía no se es.

A pesar de las dificultades, de los embates que los problemas en la vida de alguien traigan consigo, de las enfermedades, de las emociones y los sentimientos acumulados, el ser humano es capaz de trabajar para re constituirse y seguir caminando.

Pero sin trabajo, sin mantenimiento, aquel paisaje se llenará de ramas, de plagas y la sequía podrá dejarlo agostado, sin agua.

A un año de transitar por unas condiciones demandantes y sin duda para muchos complicadas, el mantenimiento personal del cuerpo, del alma, de la mente, son fundamentales para seguir cultivando el jardín propio, para seguir el camino hacia la mejor versión posible que pueda alcanzarse en el tiempo en el que la vida exista.

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