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Monterrey, NL
Clima
Malos oloresMiércoles, 19 de Junio de 2019 02:00 a.m.

El subtítulo de este libro es: Aromas corruptos, malsanos, hedores y otros virulentos humores en la historia de los regiomontanos. Así como se lee. Es un libro extraño por el tema que aborda, pero a la vez sumamente interesante por cómo lo aborda.

Estamos hechos de olores, de memoria olfativa, de geografías odoríficas. Cada que olemos algo, construimos y reconstruimos en nuestro cerebro pasajes de nuestra historia y presente. Hace poco buscaba un perfume, sin querer me dieron a probar uno que me paralizó y me dejó con lágrimas atoradas por un rato: era el aroma de mi abuela. No lo compré porque no lo hubiese podido sobrellevar. Así es como los olores nos sellan, aunque lo queramos evitar.

Por eso una flor o un alimento en particular nos transportan, ¿y qué hay de los espacios? ¿Cuándo fue la última vez que usted pasó por cervecería sobre la Av. Alfonso Reyes y percibió ese olor a malta? ¿Será todavía el mismo olor que percibieron sus bisabuelos, sus abuelos o sus padres? ¿Qué tanto ha cambiado?

Malos olores, habla a partir de la época de la conquista, cuando los españoles llegaron a tierras de chichimecas y los despreciaban abiertamente por sus olores. Hablaban en sus registros de “gente puerca” y describían todo el escenario de la suciedad en la que vivían. El olor corporal de los “civilizados”, seguro no pasó desapercibido por los indígenas norestenses. Toda esta mezcolanza de aromas también conjuga los complejos sistemas culturales que se fueron creando.

El libro a manera de relato nos revela citas de documentos históricos que reflejan las diferentes etapas odoríficas en la ciudad de Monterrey. A la par de la descripción detallada de los olores, también se encuentran la descripción de los hábitos y costumbres de los cuáles se generan los distintivos aromas. Los objetos de aseo y sus usos de cada época exponen una atractiva radiografía para desmenuzar el concepto del aire que respiramos, la importancia que tiene en lo privado y lo público.

Malos olores nos regala también una amplia bibliografía que embiste desde la literatura escatológica, registros urbanos de la historia y crónicas de la ciudad relacionadas con prácticas de higiene pública.

El libro analiza las condiciones sanitarias de Monterrey en varias etapas de su historia tanto en las vías públicas, como en las prisiones y en lo particular en casas de los habitantes. Había enfermedades propias de la falta de salubridad y no es nada diferente a lo que los habitantes de hoy en día padecen en su sistema pulmonar por tantos contaminantes en el aire. La contaminación ambiental tiene sus raíces definidas en este espléndido libro de malos olores de la ciudad de Monterrey.

El autor de Malos olores es Enrique Tovar Esquivel, arqueólogo e historiador nacido en la Ciudad de México, pero que desde 2004 reside en Monterrey. Ha recibido prestigiados premios por sus investigaciones históricas. Otra de sus obras más conocidas es: Entre sillares, maderos y barrotes: la prisión en Monterrey (Siglo XVII al XX).

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