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Clima
Lozoya: bálsamo para AMLO Por: Protágoras ProtágorasJueves, 13 de Febrero de 2020 02:00 a.m.

Para nadie es un secreto que le cae "de perlas" a Andrés Manuel López Obrador la detención de Emilio Lozoya, exdirector de Pemex...

Y más cuando AMLO nomás no se quita de encima la bronca del Insabi y el desabasto de medicamentos, con todo y el circo que trata de armar con el avión presidencial... 

Pero una noticia de este calibre es un bálsamo para su imagen, y sirve también para contradecir a quienes han hablado de la "luna de miel" con el gobierno de Peña... ¡Hmmm!

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Y por cierto: ¿sabe usted dónde se escondía Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, en España?... Nada más y nada menos que en La Zagaleta, el complejo inmobiliario considerado "el más lujoso de Europa", según el periódico español El Mundo...

En ese exclusivo lugar, en el que los empleados no pueden decir quien vive, supuestamente se ocultaba con identidad falsa... La Zagaleta consta de 900 hectáreas de propiedades que rondan los $27 millones de dólares cada una...¡nomás!

Además de las lujosas mansiones, el lugar tiene dos campos de golf de 18 hoyos y la membresía de Casa Club cuesta más de $11,000 dólares anuales...¡Bolassss!

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En la alta grilla celestial, el papa Francisco mostró ayer su lado más mesurado al rechazar que sacerdotes católicos puedan casarse y seguir oficiando como tales, o que ya en su función pastoral puedan contraer nupcias...

Aprobación que hubiera sido demasiaaaado radical y polémica para el grueso de la Iglesia, pero que algunos que ya vieron la película de "Los Dos Papas" en Netflix podrían haber creído que el papa Francisco sí sería capaz de apoyar...

Pero no fue así: en su documento "Exhortación apostólica post-sinodale del Santo Padre Francisco ´Querida Amazonia´", el Papa explica sus cuatros grandes sueños sobre el "pulmón del mundo" y en ninguno de ellos aborda algo similar al fin del celibato milenario, punto esencial del documento final del Sínodo de la Amazonia, celebrado por obispos latinoamericanos...

Y sí, en la película –que no deja de ser ficción– se ve al Papa argentino enfrentar al más duro conservadurismo de la curia romana... Pero en la vida real una batalla política de tal envergadura no se gana con sólo un excelente guión (como el de Anthony McCarten)...

La verdad es que convencer a la inmensa estructura eclesiástica, a eruditos, a teólogos, y a más de 1,300 millones de católicos de un cambio tan grande está muuuuy caaaa....nijo...¡Ave María!

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Pasando a temas más mundanos... En estos días usted va a estar escuchando, estimado lector, sobre fuertes jaloneos en el tema de los impuestos que recientemente creó Nuevo León para los casinos... ¿Qué hay detrás realmente y quién tiene la razón?

Ahí le va: los empresarios del juego se están queriendo amparar, por un lado, y dan algunos argumentos interesantes; por otro, ya salieron los alcaldes de la urbe regia –en especial los del PRI– a manifestarse en contra del amparo, con otros argumentos también de peso...

Y es que si se anularan esos impuestos, Gobierno del Estado dejaría de percibir $900 millones de pesos anuales, de los cuales una tajada se reparte a los municipios... ¡Hmmm!

¿Qué argumentan los casineros? Uno, que la autoridad que regula a la industria del juego es federal (Gobernación), por lo que es la única que debiera tasarlos; dos, que el impuesto del estado fue un invento que califican de arbitrario, pues no se le cobra a ninguna otra industria o actividad económica...

Y es que ahora, el gobierno "bronco" le cobra 10% directo al "consumo" de los clientes que asisten a los casinos... La bronca es que definir qué es ese "consumo" es complejo cuando se trata de apuestas, pues un dinero que está siendo "apostado" no entra necesariamente a las arcas del casino; eso sucede hasta que la apuesta se pierde...

Sin embargo, el Estado cobra su 10% desde el momento en que el cliente va y compra sus "fichas" a la caja (que es dinero virtual en una tarjeta). O sea, si pone $1,000 en la tarjeta para apostar, le cobran $100 más para el gobierno.

El detalle es que el cliente no necesariamente ingresa ese dinero al negocio... Si el jugador va y pierde todos sus $1,000, entonces sí, ya "consumió" ese dinero y lo ingresó a las arcas del casino; pero si en cambio gana, o incluso si termina su jornada con más dinero, lejos de "consumir", técnicamente ese día "recibió" dinero, y no "consumió" nada. ¡Pero ya le cobraron!

El asunto entra entonces en vericuetos legales, pues al casino le están cobrando una parte de impuestos por dinero que nunca "entró" a las arcas, y en el mejor de los casos sólo cambió de manos ahí dentro entre jugadores. ¡Total!... Esto se va a poner interesante...

¡¡Yássas !!

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