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Los rebeldes del tenis Por: Alfredo Ramírez Tenis a FondoMartes, 14 de Enero de 2020 00:39 a.m.

Son talentosos, con mucho carisma y están a punto de tomar el control del tenis, pero la nueva generación de jugadores está perdiendo la batalla contra la presión que eso significa y se ha visto envuelta con comportamientos poco adecuados.

En un deporte como el tenis, en el que la caballerosidad ha sido el referente, Nick Kirgyos, Daniil Medvedev, Alexander Zverev y Stéfanos Tsitsipás entre otros, se han caracterizado por sus malas maneras dentro y fuera de la cancha.

Esto se vio en la ATP Cup que culminó el fin de semana en Australia, y en algunos otros torneos de finales del 2019, donde estos jugadores de entre 20 y 24 años han azotado su raqueta, insultado al público, han peleado entre ellos y hasta se han agredido.

Poco le duró el lado tierno al australiano Kyrgios, quien rompió en llanto al hablar de los brutales incendios en su país, pues no tardó en sacar su faceta de “chico malo” al burlarse de Sverev en su partido de la serie contra Alemania.

Ante las dobles faltas en el servicio del alemán, el australiano se ponía a hacer flexiones de brazos como una forma de burlarse de su colega, como demostrando que no le estaba dando pelea.

Pero del otro lado de la cancha, las cosas no estaban tan lejos de ser algo digno, pues Sverev no se cansaba de hacer añicos sus raquetas ante la impotencia de no poder meter su saque.

La destrozó ante la mirada de Boris Becker, capitán del equipo germano, quien dijo que su joven compatriota necesita un “llamado de atención” para mejorar y criticó duramente sus actitudes.

Aunque el griego Tsitsipas da la impresión de ser un jugador tranquilo, en la ATP Cup se contagió de sus colegas y se vio involucrado en un hecho bochornoso por no poder manejar la presión.

Molesto por su flojo nivel en la cancha, el griego comenzó a desquitarse destrozando todo lo que estaba a su paso. Golpeó un cartel publicitario, destrozó una silla y terminó lastimando de manera accidental a su padre, quien era el capitán del equipo y dejó molesto la cancha.

Y qué decir del ruso Medvedev, quien durante el segundo set de su duelo ante el argentino Diego Schwartzman y tras recibir un “warning” por un cruce con su rival, igualmente decidió encararse con el árbitro principal y tuvo una conducta vergonzosa al pegarle en dos ocasiones a la silla del juez, tratando de intimidarlo.

El juez de silla lo sancionó dándole un punto a Schwartzman (arrancó 15-0 en su servicio al siguiente juego), lo que abre el debate de si realmente esas sanciones son los que corresponden ante tales actitudes.

El ruso ya había tenido un altercado con los aficionados durante el Abierto de Estados Unidos al hacerles una señal obscena con el dedo medio, después que se pusieron en su contra cuando trató mal a un recoge-pelotas, y para acrecentar la ira de la galería, al final de ese partido hizo unas declaraciones poco caballerosas.

“Gracias porque su energía me ha dado la victoria, de no ser por ustedes no hubiera ganado porque estaba muy cansado, quiero que lo sepan cuando vayan a dormir, piensen que he ganado por ustedes”, les dijo a los aficionados.

El tenis es un deporte siempre caracterizado por la caballerosidad, donde leyendas como Roger Federer y Rafael Nadal han reinado a base de conductas ejemplares dentro y fuera de la cancha, pero ahora asoma un grupo de rebeldes, afines a las actitudes viscerales, que pone en jaque el tradicional respeto que siempre gobernó en esta disciplina.

La falta de tolerancia y las posturas poco educadas terminan eclipsando el talento de un grupo de jugadores que se perfilan como los próximos referentes del tenis mundial.

Será cuestión de tiempo para ver si la madurez corrige los malos modales de la nueva generación del tenis.

OpenA