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Lo que importa es ganarPor: Óscar Tamez Política e HistoriaViernes, 9 de Abril de 2021 02:00 a.m.

Las contiendas electorales son el principio y el fin de la democracia, en ellas comienza la participación ciudadana al elegir la mejor opción de gobierno para la comunidad, también son el fin, pues en ellas se sanciona a los gobiernos, los buenos y los malos.

Deben basarse en propuestas, explicar los candidatos, aquello que esperan ejercer en su tiempo como gobierno en favor de la comunidad, ese es el deber ser, la realidad es que son lodazales que sacan lo peor de los políticos.

A nivel nacional van varios candidatos muertos, asesinados por grupos delictivos o en forma sospechosa, todo porque representan un obstáculo para otro candidato, para una propuesta política diferente quien no puede superarle y prefiere cometer la bajeza de matarle.

Tenemos también candidatos como Félix Salgado en Guerrero o Raúl Morán en Michoacán, quienes a pesar de violentar las reglas de la contienda, desean ser impuestos como candidatos, chantajean, presionan, utilizan la demagogia y la presión popular para amedrentar a la autoridad electoral.

Hay los peores casos, como el de Veracruz, donde se acusa al gobierno morenista del estado por utilizar las instituciones de la seguridad para golpear, retener y amenazar a candidatos opositores a ellos.

Tenemos al presidente de México, quien hace todo lo contrario a lo que exigía el candidato Andrés Manuel López Obrador años atrás. Es lo mismo que despreciaba.

Se pueden ver escenas de su campaña desde la oposición donde exigía imparcialidad a los gobiernos, recordemos aquello de cállate chachalaca y que pudiera cobrar vigencia: ¡Cállate chachalaca! 

Desearíamos que en palacio Nacional estuviera sentado el estadista que pedía López Obrador, el candidato; queremos al hombre de instituciones, el demócrata, la persona dispuesta a respetar la voluntad popular, pero no, tenemos al egocéntrico funcionario que tanto criticó López Obrador.

En Nuevo León no se cantan mal las rancheras, hay candidatos de dulce, chile y manteca, todos con una única intención: ganar la elección. No importa mentir, hacer ridículos, manipular las emociones de los electores, con tal de ganar todo se vale.

Ustedes revisen bien a las candidatas y candidatos, tanto a la gubernatura como a otras posiciones electorales. No seamos presas de la manipulación electoral, lo habremos de lamentar por los próximos seis años o más.

Samuel García es un joven político con quien conversé un par de ocasiones y me pareció más inteligente de lo que se promueve.

¿Ya se preguntó usted, cómo se conduciría la persona a quien dará su voto, en el supuesto de ganar la gubernatura?

Me pregunto si Samuel gobernaría con la puerilidad de su campaña, con ese estilo disruptivo y políticamente incorrecto que le propone su estratega. Reflexione, para el candidato todo es juego, ironía, irreverencia, ataques. ¿Así gobernaría?

Si así lo hiciere, tendríamos un gobierno indiferente, peor al cual estamos rechazando. No podríamos quejarnos de que fuera un gobernante pedante, infantil, indiferente, ese es el candidato y cómo decían las abuelas, fíjate cómo es de novio porque será peor de marido.

Las campañas se basan en contrastes, pero de ahí a que haya nulas propuestas es inconcebible. Samuel habla de sacar la corrupción. En el pasado reciente se ha visto envuelto en ella, no hay corrupción grande ni pequeña, en todo caso, es porque nunca ha dirigido alguna área de gobierno.

A los candidatos lo que les importa es ganar, para usted y para mí, debe ser la misma prioridad, pero no que gane el de mi voto, ganar yo como ciudadano con un buen gobernante.

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