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Limitar... Por: Jaime Perez Jaime PerezMiércoles, 10 de Febrero de 2021 02:00 a.m.

En todo siempre existe una dimensión trágica, y más al confirmar que continúan las muertes violentas de mujeres en México y otros países ¿Qué tiene que suceder para que las mujeres se sientan seguras? Será necesario dar voz a todas las que callan, pues quejarse sin un propósito es un esfuerzo estéril y sin sentido. Que la equidad de género no sean solo palabras. 

El último Censo arroja un mayor número de mujeres, siguen siendo mayoría, y en justicia esa equidad debe inclinarse a su lado, para que así se inspiren unas a otras, como guerreras que son.

La mujer debe ser apoyada con educación y seguridad en sí misma para que, consciente de su  valor, se motive a elevar y mantener su autoestima, sea autosuficiente, pierda el miedo a denunciar el acoso, porque un no, es no, y no tenga que aceptar a un macho cobarde. Así podrá mostrar con orgullo su propósito que es procrear, pero no sólo hijos, crear también ejemplos de liderazgo y generosidad, con el potencial de su ingenuidad y su fuerza y alegría de vivir. Algunas mujeres afirman que con la reciente legalización del aborto en Argentina no habrá ni más ni menos abortos, solo habrá menos madres muertas, y se espera que también una mayor educación.  

Las limitaciones que enfrentan hoy las mujeres son enormes: en ocasiones, tienen que esperar a que un hombre les muestre su interés para hacerlo ellas; son con frecuencia devaluadas en las opciones de trabajo bien remunerado; se espera que ellas desempeñen los trabajos de mayor responsabilidad, sin un pago justo ni reconocimiento: la casa, los hijos, la comida y la economía; son poco reconocidos sus aportes sociales y profesionales; se les sigue considerando un "objeto de placer", sin importar su derecho a sentir su propio placer; no son  aprovechadas su sensibilidad y humanismo en las sociedades intolerantes; por miedo al acoso limitan su libertad de mostrar su belleza y atractivo físico, aun siendo un derecho natural en todo el reino animal; es poco reconocida su capacidad de ser eficientes, en muchos aspectos, logran el máximo provecho de cualquier cosa con paciencia y aun enfrentando dificultades; ni se diga de su gran capacidad para la delicadeza y la determinación, lo que es una auténtica luz con su presencia; es inexplicable la "obligación" que sienten algunas de reprimir sus deseos más íntimos aun respetando su pudor, por costumbres machistas.  Pero lo más despreciable es que continúa la salvajada que sufren algunas con la ablación (mutilación en sus partes íntimas) que aún se practica en los países atrasados.

Palpar las hojas de un árbol que son piel y pulmón es como hojear un libro releído, o un aniversario en un calendario. Se acaricia la hoja de un árbol como se acaricia a una mujer, es como una guía sutil hacia una clara comprensión. Con la mujer de espíritu libre, donde sientes que no te falta nada, es la relación entre la observada y el observador, un emocionante contrato no hablado, aunque pueda llegar a ser un diálogo intrincado. 

Pocas cosas tan patéticas y risibles como cuando alguien quiere hacerse el interesante y exige  la admiración ajena, cuando esto es algo que no se  puede solicitar o exigir, debe surgir de los otros, no de quien la pretende. La mentira está de moda y la peor mentira es la que, disfrazada de verdad, se la creen ellos mismos. Hoy tenemos la oportunidad de valorar la verdad, al cuestionar las afirmaciones antes de darlas por verdades.

"Tenemos que salvarlas y tenemos que salvarnos".- Laura Pausini.




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