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Clima
Les falló el cálculo a los Ipecos. Es que con Bartlett como director de la CFE ¿qué se podía esperar? Por: Adam Smith Patrones y NegociosMartes, 15 de Enero de 2019 00:05 a.m.

Por más que pregunté a los responsables de las áreas de finanzas de empresas públicas manufactureras, maquiladoras, hoteleras y hospitales, nadie me quiso decir el volumen de pérdida que registrarán sus reportes a la Bolsa Mexicana de Valores del primer trimestre de 2019, debido a la tarifa de $1.9631 pesos por kilowatt que tendrán qué pagar;  ¢20 centavos más de lo que habían planeado. A las automotrices, vidrieras y cementeras les irá cualquier cosita mejor: tendrán qué pagar ¢19 centavos arriba de sus estimaciones.

Lo que sí me dijeron algunos  –aquí en confianza– fue que Manuel Bartlett, el político resucitado por AMLO de ya mero 83 años, no tiene qué ser un experto en materia energética para que la Comisión Reguladora de Energía (CRE) castigue al sector productivo más rentable de México, con una tarifa así de cara.

Les explico: Los organismos intermedios de la IP afiliados al Consejo Coordinador Empresarial, que pronto presidirá el regio por adopción Carlos Salazar Lomelín, se llevaron el susto de su vida con el reciente comunicado emitido por la CRE, en el cual les informa –sin derecho a réplica– que durante todo 2019 se mantendrá la misma metodología para calcular los costos de luz al 10% de los usuarios, conformado por los sectores arriba mencionados.

El 90% de los consumidores de energía eléctrica no resentirán tal castigo, pero aunque son muchísimos más en volumen, no lo son en niveles de facturación, porque se trata de usuarios domésticos residenciales y agrícolas.

La medida es populista –y ¿qué otra cosa podría esperarse de un gobierno populista?– pero está haciendo bailar con la más fea a las empresas que requieren la energía eléctrica con una potencia mayor, o sea, las automotrices, vidrieras, acereras y cementeras, casualmente las que son más intensivas en mano de obra.

El anuncio de la CRE va contra los presupuestos planeados en octubre para el ejercicio fiscal de 2019 de estas empresas. Los analistas financieros del sector privado, agrupados en Caintra, Canacintra, Concamin y otras confederaciones y cámaras, habían apostado a una nueva fórmula menos cara, cuyo diseño fue encargado a una consultora internacional que trabajó varios meses con los técnicos de CFE y de la CRE.

Buscaban que sus pagos de energía se redujeran por lo menos un 10% y resultó que no fue así, lo cual tendrá un efecto de dominó en la cadena de suministros que inevitablemente, tocan la puerta –o más bien, la mesa– del último consumidor.

De hecho, las acereras y cementeras como que ya se olían esto, porque desde diciembre anunciaron aumentos a sus productos a partir de enero, y si a esto se le suma el efecto del desabasto de combustibles que ha cuadruplicado los tiempos de distribución, amigos, estamos ante el principio de una tormenta perfecta.

Sin ser portadores de ningún tipo de oráculo en materia económica, no se necesita ser un genio para saber que si el insumo principal de la industria de transformación se vende a niveles de los más caros de los últimos cinco años, y los precios de la materia prima básica para la construcción se disparan en consecuencia, y encima el costo del transporte de esos materiales se incrementa porque el desabasto de gasolina y diésel está pegando en serio, pues el último consumidor tendrá qué pagar los platos rotos de quienes en el nuevo gobierno están probando cada día que no le saben al tema económico.

Entonces, sirva lo anterior para decirle a quienes se esmeran en defender el modelo económico – ¿cuál?–  del gobierno federal, que según ellos favorece a la microeconomía y fustiga al gran capital que –afirman– está representado por el gran capital.

Quienes defienden sin saber ni conocer del tema, la “estrategia” económica del gobierno están pasando por alto que un gramo de daño a la macroeconomía de un país que juega en el mercado mundial, equivale a kilos en el ámbito de la microeconomía, que se conforma principalmente del poder adquisitivo del consumidor.

¿Los que están actuando así lo hacen ¿por ignorancia? Qué bueno, porque si fuera por malicia, ¿en manos de quién está el país?


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