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Lea, lea y vuelva a leer Viernes, 22 de Marzo de 2019 02:08 a.m.
Yo siempre he creído que el libro es uno de los elementos estratégicos más importantes para la educación. Para mí, era y es muy claro que cada libro representa en blanco y negro el talento, la visión y los saberes de una persona que decidió compartirlos de una manera generosa con los demás. Sin duda, estimados lectores, como cada uno de nosotros, el libro también tiene su historia.

Si visitan ustedes el museo de cualquier gran ciudad, encontrarán en alguno de sus rincones evidencias de “escritos” antiguos, en los que están grabados mensajes importantes relacionados con su vida, su historia o su mitología. 

  En aquel  amanecer de nuestra especie, la lectura era un saber muy poco usado, en aquel entonces las historias se perpetuaban a través de canciones, que cantaban e improvisaban algunas personas mientras los demás las oían y las modificaban en los vericuetos de su memoria.

 Pero al paso del tiempo el “libro” fue cambiando gracias al talento creativo de las personas, quienes primero lo iniciaron como una voz que se va enriqueciendo al paso de generación en generación, después alguien inventó como retenerlas en páginas manuscritas, y actualmente se tiene un efecto multiplicador extraordinario a través de los nuevos sistemas de información y comunicación.   

Para mí, es claro que la fuerza del libro está en su poder educativo, en su efecto multiplicador, en ser la voz escrita que brota de las personas. La invención de la imprenta dio un cambio trascendente en la relación entre autor y lector, al introducir el libro en la intimidad del ser humano. Así, el libro se convirtió en un transmisor eficaz de ideas, mensajes, visiones y sueños. 

 ¿Qué nos dicen los expertos? Que “sin duda el libro es la mejor memoria de la especie humana. En cualquiera de sus formas, en los devocionarios escritos a mano por los monjes de los monasterios medievales o en los archivos que la gente se intercambia por Internet”.

Los expertos nos dicen que “el libro ha sido siempre no sólo una celebración del conocimiento sino, ante todo, una celebración de la vida. ¿Y qué significa celebrar la vida en estos tiempos de integración de los mercados, de las finanzas y de las tecnologías de información y comunicación? Significa celebrar los valores que definen lo mejor del espíritu humano: el lenguaje, la imaginación, la libertad, el afán de justicia, la búsqueda de la igualdad, la responsabilidad, el compromiso con los que menos tienen, saben y pueden”.

Además, nos dicen que: “celebrar la existencia y multiplicación de los libros no es sólo un acto de justicia. También es una manera de agradecer y proclamar que la voz humana sigue hablando y hablando a través del libro en sus diferentes formas. Tengo la convicción de que el ser humano no sólo perdurará, sino también prevalecerá, porque tiene un alma que se expresa en los libros, un espíritu capaz de compasión, de sacrificio y de perseverancia”.

 Ya para terminar mi mensaje, vino a mi mente un libro que leí hace tiempo titulado “El decálogo del desarrollo”, en el cual el autor se pregunta: ¿por qué hay países ricos y países pobres? Rápidamente concluyó que no es por sus riquezas naturales, ni por su petróleo, ni por la cercanía a los mercados más grandes del mundo. Él encontró que la diferencia estaba en la gente. En sus saberes, en lo que podían hacer con lo que sabían, pero sobre todo, en sus hábitos de comportamiento. 

Como él encontró 10 hábitos como los más importantes, a su libro le llamó el decálogo, pero también encontró que si los practicamos nos puede llevar al desarrollo, por eso le llamó “El decálogo del desarrollo”.

Cuando yo los leí, los dividí en cuatro partes: hábitos básicos: orden, limpieza y puntualidad. Hábitos relacionados con el trabajo: responsabilidad, amor al trabajo y espíritu de superación. Hábitos relacionados con la ética: Respeto a los demás, respeto a normas y reglamentos, y honestidad. Hábito relacionado con el desarrollo: Trabajo, ahorro e inversión. Como ven, reflejo de la antigua cultura tradicional regiomontana.

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