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Las simples cosasPor: Zaira Eliette Espinosa Libros que suenanMiércoles, 30 de Diciembre de 2020 00:00 a.m.

“Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas... Uno vuelve siempre a los viejos sitios en que amó la vida y entonces comprende como están ausentes las cosas queridas” – Armando Tejada Gómez

Hoy es el último miércoles del año 2020. Despedimos un año complicado. Mi intención no es reiterar eso que ya todos sabemos sobre los últimos diez meses que hemos vivido. Para quienes promovemos libros y el gusto por la lectura, este año ha sido particularmente especial en muchos sentidos.

Lecturas de más, lecturas menos. El confinamiento ha hecho que se reconsideré el rol de la industria editorial mexicana, la posición y relevancia de las librerías, ferias de libro nacionales e internacionales, presentaciones, lanzamientos de novedades, ventas en línea, tipos de libros y todo lo relacionado con las palabras, ideas, historias impresas en papel o publicadas para las pantallas y un desenfrenado boom de los audiolibros.

Reconsiderar en términos de la reinvención o la reflexión. ¿Dónde estamos parados y hacía dónde queremos seguir? Los libros son esos objetos que nos sirven de brújula o bola de cristal. Los libros tienen esa capacidad de predestinación. Cuando terminamos de leer un libro, se nos pone en la mano una clave más para entender nuestro entorno o a nosotros mismos.

No importa cuál sea el género o temática del libro que decidamos leer (conocer), el contenido, de manera mínima o máxima, nos transforma. El 2020 también nos dio la oportunidad de leer historias sobre el mismo año caótico que nos tocó vivir. Si no las leímos, las escuchamos, las vimos, las conocimos de una u otra manera.

Este nuevo año nos dará una avalancha de novedades qué leer. Pero también, retomaremos lecturas que no pierden nunca vigencia, regresaremos a esos viejos sitios en la imaginación y comprenderemos, como dice la canción, no esas ausencias, sino las presencias de las cosas queridas.

Reorganizo mi biblioteca. Acomodo nuevos libros, los de mi filita de pendientes por leer, aquellos a los que quiero regresar, otros que aún no logro clasificar y algunos que nunca han dejado de ser mis favoritos. Me entusiasma tener este espacio para compartir lo que voy encontrando. A las simples cosas en los libros, a diferencia de como en el amor y la vida, no las devora el tiempo, las degusta.

Agradezco a ustedes, lectores de esta columna, su acompañamiento durante este año y les deseo salud para que puedan disfrutar y cosechar alegrías por venir. Nos leeremos la próxima semana con el primer libro del año. ¡Bienvenido 2021!

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