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Las relaciones de Dios y los hombresPor: P. Noel Lozano Las cartas sobre la mesaJueves, 31 de Diciembre de 2020 02:00 a.m.

¿Cuáles son las justas relaciones entre el hombre y Dios? Ser y existir como hombre es estar y entrar en relación. Las relaciones humanas pueden ser sumamente variadas, pero al final se reducen a tres fundamentales: relación con Dios, con el hombre y con el mundo que lo rodea. Este año que fue de muchos retos debido a la pandemia, busquemos crecer esta en nuestra relación con Dios Padre, con Dios Hijo, con Dios Espíritu Santo y con María.

1. La relación de Jesús con nosotros. En la Escritura vemos como la relación fundamental de Jesús es con su Padre. Es una relación filial de obediencia: “Yo vengo para hacer, oh Dios, Tu voluntad” leemos en la carta a los Hebreos. Es la obediencia de un hijo que trata de agradar en todo a su padre. Esta obediencia filial llegará hasta el extremo del sacrificio. No se puede separar, en el misterio cristiano, la Navidad de la Pasión, la Navidad de la Pascua. Jesús mantiene su obediencia al Padre mediante su relación con la profecía, una relación de cumplimiento. También vemos como la relación de Jesús con María es una relación oculta, extraordinaria: la de quien alimenta su fe y se alimenta de su sangre. En este año que termina, acercate a ella para que alimente tu fe.

2. La relación de María con nosotros. Hay dos relaciones de María, que no aparecen en los textos litúrgicos, pero que están implícitas: la relación con el Espíritu Santo y con el Verbo encarnado en su seno. Sin estas dos relaciones no se explica el episodio de la visita de María a su prima Isabel. La relación íntima y personal del Espíritu Santo con María ha hecho posible que el Verbo de Dios asuma carne y se vaya formando hombre en su seno materno. La relación de María con el Verbo de Dios es extremamente misteriosa y delicada: Misteriosa porque la fecundación de su seno es obra de Dios mismo; delicada, porque está dando a Dios su carne y su sangre, pero sobre todo su amor, su dedicación, su entrega total. La relación de María con Isabel es de servicio. Viene a ayudarla en los últimos meses de embarazo. Viene movida por los lazos naturales, pero sobre todo por el Espíritu de Dios y por el Verbo que siente presente en su seno: un movimiento natural y espiritual, al mismo tiempo.

3. Nuestras relaciones personales. Te invito a saber relacionarte con personas de extraordinaria influencia: con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; con María santísima, nuestra madre y nuestra reina; con los santos, nuestros hermanos y protectores desde el cielo. Estas relaciones, ejercen su influencia en tu interior, transforma la relación con tu propia historia, convirtiéndola, tal vez, de una historia sin sentido a un sentido con historia.

4. Nuestras relaciones para hacer el bien. Los cristianos vivimos en el mundo, en una historia muy específica, aunque pertenecemos al cielo. Hemos de relacionarnos con quienes tienen poder, para que nos ayuden en favor de quienes no sólo no tienen poder, sino que están necesitados de alimento, casa, vestido y derechos. Hemos de relacionarnos con los necesitados, para que tomen conciencia de que el Reino de Dios les pertenece y les invita a poner todos los medios para hacer más humana su existencia, más digna, más libre, más feliz. Hay que relacionarse con las fuerzas vivas y poderosas de un pueblo, de una ciudad, de un estado, de un país, para convencerlas, si no lo están todavía, de que son hijos del Reino de Dios en la medida en que utilizan sus fuerzas y su poder en beneficio de los más necesitados. Y una vez convencidos, que pongan manos a la obra. Si todos los cristianos utilizáramos nuestras relaciones para ponerlas al servicio del Reino, seguramente que el mundo caminaría por derroteros más humanos, y más marcados por nuestra fe en Jesucristo. Jesucristo entró en contacto con la historia para instaurar el Reino de su Padre. Después de más de 2020 años, ¿qué hacemos nosotros los cristianos? 

Santa María Inmaculada, de la Dulce Espera, Ruega por nosotros.

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