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Las ratas saltan del barcoPor: Óscar Tamez Política e HistoriaViernes, 5 de Febrero de 2021 02:00 a.m.

La expresión muy socorrida cuando se alude a traiciones, separaciones en los grupos y abandono de proyectos, fue utilizada por el secretario de Salud de Nuevo León, Manuel De la O.

Desafortunado comentario del titular de Salud, quien se encuentra mareado bajo los influjos de las mieles que provoca la fama a los inmaduros.

Es cierto que las ratas abandonan los barcos, pero también lo hacen primero las mujeres y los niños, aunque los capitanes deben quedarse a sucumbir con el mismo.

Olvida Manuel De la O que él y otros del mismo gobierno participaron en las elecciones del año 2018.

Manuel De la O no salta del barco porque no sabe nadar, no tiene capacidad para sobrevivir en el agua, no tiene posibilidades para lanzarse de la nave y finalmente es porque nadie lo quiso en las balsas salvavidas.

El actual gobierno de Nuevo León y algunos partidos políticos tendieron lazos de negociación para proteger el séptimo año de gobierno, para intentar así transitar cuando el poder se haya extinto.

Manuel De la O pasó de ser el funcionario de este gobierno más popular al impopular, al fabricante de improvisaciones, el que desgasta la imagen del gobierno por aferrarse a soluciones sin sentido.

Los funcionarios que salieron del gobierno estatal lo hacen en busca de proyectos personales y de grupo, lo hacen sabiendo haber cumplido al jefe, aunque no sea la mejor solución la aplicada.

Si aplicamos la lógica que lo menos útil es aquello que abandona el barco o los parásitos, deberíamos entonces preguntar al pueblo por quiénes son las ratas, quiénes los bichos que están de polizontes en el barco.

Manuel De la O ha sido el rostro de la pandemia, pasó de interesante, de cuerdo a simpático, gracioso y finalmente molesto y desagradable.

Mantener cerrados los negocios en domingo no se ha probado que realmente abonen a combatir la pandemia, no se tienen vestigios de su efectividad.

El titular de Salud en Nuevo León tiene razón cuando pide mesura, cuando pide conciencia a las familias sobre el riesgo por el contagio, se equivoca cuando recarga la fuerza del estado sobre un sector de la productividad y negando la mirada a otros como el transporte.

Mientras comercios y restaurantes padecen las disposiciones de cierre en domingos, hay exclusión de adultos mayores entre semana y más aberraciones, el transporte urbano se mantiene en completa impunidad.

Bien por el cuidado a las personas, pero impedir el acceso de adultos mayores a farmacias, tiendas departamentales, instituciones de salud, es además de violatorio a sus derechos humanos, una agresión directa a su salud emocional.

Conozco casos directos de quienes no pudieron hacer el súper porque en la departamental les impidieron el acceso, ¿Qué hacer en esos casos donde tenemos adultos mayores solos?

Conozco casos de adultos mayores quienes no pudieron adquirir su medicamento de control por no poder ingresar a una farmacia, ¿Qué hacer con ellos?

Conozco casos de adultos mayores quienes no pudieron ingresar a un banco y así ejemplos más.

Hay que decirle a Manuel De la O que no sólo saltan del barco las ratas; en ocasiones, las peores, las más dañinas, las contaminadas, esas se quedan y se alimentan de la carroña dentro de la nave.

Ojalá entienda el secretario de Salud que mientras no presente pruebas de la eficiencia de sus acciones, las mismas sólo abonan a la tragedia en la cual nos encontramos.

En poco ayuda al gobernador y su gobierno un funcionario que despotrica por la herida del resentimiento y el rencor.

Que siga en sus giras de barrio, eso sí le sale muy bien. 

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