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Las caras de la monedaDomingo, 3 de Mayo de 2015 01:15 a.m.
No fueron los romanos quienes inventaron el dinero, pero de ellos recibimos muchas palabras que nombran a objetos y conceptos relacionados.  En cierta época, ellos contaban con una moneda de cobre llamada as, que quizá tomó nombre de aes, palabra latina para nombrar a todos los metales que no eran ni oro ni plata. Después, acuñaron otra que valía diez ases y se la llamó denario, de deni ´diez´. De larga vida fue esta moneda, al grado que por muchos años fue la base monetaria de Roma y de ahí surgió la palabra dinero, que hoy usamos para referirnos a cualquier instrumento que sirve para adquirir bienes.

Cuenta la historia que, en el año 392 A.C., los galos estuvieron a punto de terminar con el imperio romano. Atacaron con tal agresividad que forzaron a los latinos a refugiarse en el monte Capitolino. Una noche, los galos encontraron un resquicio por donde trataron de sorprenderlos aprovechando que dormían. No contaban con el sueño ligero de los gansos, que al sentirlos, empezaron a graznar y despertaron a Manlio, un valiente soldado que al darse cuenta del peligro, con valentía se enfrentó a los agresores, pegando tales gritos que hasta los gansos se asustaron y con tal alboroto el ejército despertó.  Gracias a esto, los galos fueron repelidos y ya con la moral baja, accedieron a retirarse de Roma a cambio de un moderado botín.

Pero, ¿qué tiene que ver esta historia con el tema monetario? Pues resulta que de este suceso, los romanos creyeron que los gansos de aquella noche, habían sido enviados por Juno, la diosa de los buenos consejos y de las advertencias. Por eso se referían a ella también como Moneta que significa justo eso ´la consejera, la avisadora”. Convencidos de tal hecho, construyeron un gran templo en el monte Capitolino, dedicado a esta deidad.

Más tarde, en este templo se estableció un cuño en el que grababan el perfil de la diosa Moneta, por lo que a estas piezas las llamaron monetaes, de donde surgió la voz moneda que hoy usamos.

Esta palabra, tiene raíz en el verbo latino monere; que encierra el concepto de ´avisar, aconsejar´ y aún ´recordar´. Esto nos permite descubrir el curioso parentesco que tiene la voz moneda con otras palabras como: amonestar (avisar), monitor (el que avisa), y también con monumento (objeto para recordar). Palabra de la familia, también es monstruo, del latín monstrum, que en su origen significaba ´advertencia de desgracia, por parte de los dioses´, después pasaría a nombrar a cualquier cosa aterradora.

Las monedas llegaron para quedarse y ahora hasta las usamos en matemáticas para enseñar los rudimentos de la probabilidad (águila o sol); en la filosofía, muestra la relatividad de las percepciones cuando hablamos de ´dos caras de la misma moneda´; en religión, de una moneda se valió Jesús para pintar la raya entre lo mundano y lo espiritual “Mateo 12:17 Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.

Bueno, espero que este artículo haya sido de su agrado y si no, pues qué le vamos a hacer, me atengo al dicho que reza: “No soy monedita de oro, pa´ caerle bien a todos. Así nací y así soy, si no me quieren ni modo”.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN:     Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y   conductor   de radio. Tiene obsesión por arrancarle secretos a las   palabras para   luego ir con el chisme.
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