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Las campañas y el porvenir de los ganadores y los gobernados Por: Moisés Lopéz Cantú SystemáticaMartes, 23 de Febrero de 2021 02:00 a.m.

Está por iniciar el periodo de campaña más grande de nuestra historia, por primera vez concurren campañas por gubernaturas, diputaciones federales, diputaciones locales y alcaldías. Pero el panorama es, en el mejor de los casos, desconcertante y desesperanzador: pareciera que los partidos se han propuesto hacernos elegir al menos peor, en el contexto de alianzas o alineamientos en donde nada tiene que ver la voluntad de los ciudadanos.

Pero más allá de eso, las crisis sobre puestas el perfil de los candidatos y las condiciones que imponen las "alianzas", independientemente de quien gane, nos ponen ente un escenario poco halagador por: economía, contexto político nacional y efectos del Covid.

En economía, vale la pena recordar que antes de la pandemia ya traía tendencia negativa (-0.2% en 2019). La pandemia sólo agravó el proceso y terminamos 2020 con una caída en el PIB de 8.5%; por debajo de las proyecciones más negativas, pero más profunda que las oficiales. Por otro parte, a pesar de los esfuerzos de recaudación tributaria, los ingresos del gobierno federal disminuyeron 4.1% y se echa mano de fuentes de única vez, como los recursos en los fideicomisos. Algunas proyecciones –The Economist, entre otros– dicen que volver a niveles de PIB de 2019 podría requerir cuatro o cinco años.

En lo político, la marca es el "federalismo centralista" y la natural inclinación por los grandes proyectos del gobierno en turno, la vuelta atrás de la reforma energética y la tendencia hacia una economía con un gobierno nacional jugando un papel más allá del de garante del Estado de Derecho, regulador o, incluso, más allá de la deseable participación en algunos sectores estratégicos de la economía. El tema es que los recursos, con o sin excedentes, se orientarán a los proyectos del Ejecutivo federal y dejará de lado a los gobiernos estatales y municipales.

Respecto al Covid y sus efectos, hay que decir que muy temprano, en la evolución de la pandemia, el Centro Espinoza Yglesias estimó que podrían generarse hasta 20 millones de nuevos pobres. Hoy día, Coneval ya presentó su análisis (mayo 2020) y los resultados son impactantes: a) El total de personas en situación de pobreza se incrementará, entre 8.9 y 9.8 millones de persona; b) El número total de personas en situación de pobreza extrema se incrementará 6.1 y 10.7 millones de personas. Estos efectos se dejarán sentir, principalmente, en las zonas de pobreza en las ciudades y para las mujeres.

A menos de un año de estas estimaciones, por su evolución, se perciban como muy preocupantes: a) la caída en el PIB fue mayor a la que el Coneval utilizó como referencia:  -8.5% en la realidad contra el -6% del análisis; b) el ingreso laboral real mostró una disminución de 2.5% entre el cuarto trimestre de 2019 y el cuarto trimestre de 2020. Lo anterior aumentó la pobreza laboral (porcentaje de la población con un ingreso laboral inferior al valor de la canasta alimentaria) de 37.3% a 40.7% en este periodo.

Dado el análisis y las tendencias, es seguro que los efectos del Covid sobre la pobreza y la desigualdad serán mayores a los esperados, ubicándonos –según algunos analistas– en niveles de pobreza iguales o mayores a los de los años 90 del siglo pasado.

¿Qué tiene que ver todo esto con las campañas y lo local? Bueno, es previsible una caída en los presupuestos de los gobiernos locales, incluyendo al Estado, sea por: caída en los ingresos propios, menores participaciones y aportaciones desde el presupuesto federal, desaparición de fondos federales, más deuda o, simple y llanamente porque la población cambio y los recursos deben repartirse de forma diferente.

Así que, aún antes del inicio de las campañas, se vuelven relevantes algunas preguntas: a) ¿entienden los candidatos la profundidad de la crisis?; b) ¿cuál es el efecto del Covid y la crisis económica sobre los recursos de los gobiernos locales?; c) ¿Cuál el efecto del Covid a nivel estatal, municipal e incluso, a nivel de zonas de extrema pobreza o con carencias sociales exacerbadas?; d) ¿se generarán nuevos problemas sociales o solo se incrementarán los preexistentes?; e) ¿cuál será la agenda de los funcionarios públicos que resulten electos?

En mí humilde opinión, los gobiernos locales (y los gobernados) nunca nos hemos enfrentado a entornos como el que tendremos que enfrentar los próximos meses: literalmente, de vida o muerte.

Los gobernados tendríamos que preguntarnos si los candidatos entienden el reto y a los candidatos les pediría, de favor, preguntarse ¿saben de qué se están metiendo? ¿entienden que tendrán que cumplir lo que prometan? ¿de verdad quieren ganarse la rifa del tigre?

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