OpenA
icon_facebookicon_twittericon_linkedinicon_instagram
icon_busqueda
Logotipo El Horizonte
Monterrey, NL
Clima
La voz del silencioPor: Susana López Reséndez No es de LocosJueves, 14 de Enero de 2021 02:00 a.m.

Durante casi un mes, he vivido sola. Mis roomies se fueron a sus tierras a pasar la Navidad y aunque yo ya había vivido en el extranjero por unos años, es la primera vez que paso este tiempo viviendo realmente sola. Sola, solo yo, nadie más, más que yo. 

Confieso que al principio me inquietó un poco la idea pero con el paso de los días decidí ir haciendo las paces con el silencio que habitaba en mi casa, no más mañanas en las que coincidimos con el café, ni noches donde compartimos un poco del día. 

Fui haciéndome más compañía de lo habitual, sosteniendo más conversaciones conmigo misma. Otra de las cosas que he seguido aprendiendo y apreciando es la puerta de infinitas posibilidades que se abren cuando sucede el silencio. Como cultura, tendemos a llenar rápidamente los silencios ‘incómodos’ en las conversaciones y desde lo individual, cuántas veces necesitamos tener una televisión prendida o música con tal de no estar en silencio. ¿Tanto nos angustia lo que podamos encontrar en él?.

Citando uno de mis libros favoritos: “¿Alguna vez has escuchado el maravilloso silencio justo antes del amanecer?, ¿o quizás conoces el silencio cuando no tienes la respuesta a una pregunta que te han hecho, o el silencio de un camino rural por la noche, o la pausa expectante de una habitación llena de gente cuando alguien está a punto de hablar?. Cada uno es diferente y todos muy hermosos si los escuchas con atención” en The Phantom Tollbooth de Norton Juster. 

Y aquí el punto central del texto: estar solo no es lo mismo a sentirse solo. Estar solo es encontrarse físicamente aislado de otra persona pero con conexiones y redes de apoyo aunque principalmente; saberse acompañado por uno mismo. Mientras que la última, implica precisamente la ausencia de una comunicación y conexión de naturaleza más interior y propia.

Para muchos, estos meses de pandemia y encierro han conllevado a la pausa, a parar el frenesí de actividades semanales para rendirnos cuentas en silencio y que a partir del mismo, emerjan las palabras y sentimientos acallados por tanto tiempo, quizá meses o años. Ha venido a mi mente las palabras de Erich Fromm, “paradójicamente, la capacidad para estar solo es la condición para la capacidad de amar”. 

Amar implica abrazar las sombras y luces del otro con toda su realidad entonces, ¿por qué nos da tanto miedo afrontar, escuchar nuestra voz interior que emerge del silencio pero es más importante y urgente volcar nuestro interés en el otro? Ir al encuentro de nuestra esencia es la única vía que nos puede dar la oportunidad de amar auténticamente al otro. 

En mi experiencia, el silencio es la antesala al encuentro, encuentro que en muchísimas ocasiones evitamos tener con nosotros mismos, nuestro viaje e historia. Por eso #noesdelocos sentir angustia ante el silencio, #noesdelocos abrirle la puerta e ir aprendiendo a escucharlo y por último, #noesdelocos pedir ayuda profesional cuando no sabes por dónde empezar.

OpenA