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La verdad de PerogrulloDomingo, 9 de Julio de 2017 01:46 a.m.

Hay afirmaciones que, por evidentes, nos parecen necedad. O, cómo juzgar predicciones del tipo: “Hoy en la noche se ocultará el sol”. Es evidente que tales aseveraciones sólo pueden venir de un cerebro despistado o de alguien con ganas de divertirse. A estas obvias verdades, desde hace siglos, en castellano las llamamos perogrulladas o verdades de Pero Grullo. 

Pero, ¿quién fue Pero Grullo y por qué alcanzó tal celebridad? Hay quien ha dicho que es producto de la imaginación popular; otros, aseguran que sí existió y algunos sólo se han concentrado en tratar de explicar el porqué de su nombre desde distintos ángulos. Lo cierto es que, a través de la historia, quienes han tratado de dar con el origen de este personaje han terminado hechos un lío. 

A Pero Grullo, ya se lo menciona en el refrán “Vámonos a acostar, Pero Grullo, que cantan los gallos a menudo”; recogido en 1549, por Hernán Nuñez, en su obra Refranes o proverbios en romance. Esto nos habla de que el personaje ya era popular en aquellos tiempos. A partir de ahí se le cita en diferentes textos de diversas épocas, pero ninguno que explique su origen. 

Hurgando por ahí, di con un documento que a mi juicio, es la mejor explicación del origen de nuestro escurridizo amigo. Se titula Profecía y fue escrito en 1460 por un autor que usa el seudónimo de Evangelista. Se trata de un breve relato, en el que el autor se divierte creando un personaje al que describe como un ermitaño profeta y al que llama… ¡Pero Grillo! Así comienza: “Yendo en romería á Calatrava la Vieja, salió á mí un gallo en figura de ermitaño, su escapulario puesto, que si no fuera por el pico, no le conociera. Su hábito pardo, calabaza ceñida, un cayado en la mano, en la otra una sarta de buñuelos, rezando el Verbum caro. Saludóme; pregúntele quién era; respondióme: “Á mí me llaman Pero Grillo, siervo de Sant Hilario, el cual me aparesció esta noche á medio dia con una grande luminaria de linternas sin candelas en derredor ceñidas”. 

Después, el ermitaño Pero Grillo lanza una profecía que es una sarta de perogrulladas, ¿o perogrilladas?, entre las que se leen cosas como: “El primero día de enero que vendrá será primero día del año, que todo el mundo no lo estorbará, si con tiempo no se remedia. Este día amanecerá al alba. Vendrá una niebla tan grande y tan oscura que cubrirá el cielo, y no habrá hombre, por ciego que sea, que vea las estrellas á medio día”. 

Por la fecha del documento (1460), lo más probable es que Pero Grillo se haya convertido en el Pero Grullo citado casi cien años más tarde. A mi parecer, el autor que se presenta como Evangelista, no se arriesga a identificarse porque en este texto, en cierta forma se mofa de algunas profecías bíblicas, que las malas traducciones han hecho parecer perogrulladas. Como Zacarías 9,9, que en muchas Biblias se lee: “Regocíjate mucho, hija de Sión; canta, hija de Jerusalén. Mira que tu rey vendrá a ti justo y salvador; vendrá pobre y sentado sobre un asno, sobre un pollino, hijo de asna”. 

Respecto al porqué del nombre Pero Grillo, da en qué pensar la lectura de estos versos escritos en 1583 por Fernán González de Eslava: “Muy bien supiste decillo, con mayor razón que un grillo, y envuelto entre esotra gente tengo de ir a recibillo”. 

¿Tendrá algún significado el verso: “con mayor razón que un grillo”? Sólo dejo la pregunta y les cuento que en el habla tradicional de Cantabria, a los grillos los llaman pedros o príncipes porque, dicen, en los élitros puede identificarse una “p”. Una rima infantil de la región, reza: “Grillo Pedro, grillo rey, si no sales va a llover, y será tu padecer”. ¿Coincidencias? 

Si todo esto encaja, como parece ser, la historia de las perogrulladas empezaría con un escritor jocoso.


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