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Clima
La utopía del Corredor Interoceánico: ¿y si lo concretamos?Por: Eloy Garza Latitud Jueves, 3 de Junio de 2021 02:00 a.m.

Hace un par de años murió mi amigo Martín Pérez. Lo mató un infarto fulminante. Martín era buen economista. Pero en materia de políticas públicas, nunca estuvimos de acuerdo. Simplemente no pensábamos igual. Él creía que AMLO no tenía remedio como presidente, y yo creía que, siendo críticos independientes, había que insistir: como taladros que horadan la roca.

Hasta que una semana antes de su muerte, Martín y yo nos sentamos a platicar. El tema fueron los grandes proyectos inútiles de AMLO. Coincidimos: el aeropuerto de Texcoco debió continuar, Dos Bocas debía suspenderse. Entonces yo solté una carta que pocos barajan: el Corredor Interoceánico es un proyecto en papel de los muchos que contempla AMLO. 

El Corredor Interoceánico significa ganarle la partida a Panamá, construyendo un canal más ancho. Y más corto: algo así como 250 kilómetros de largo. Por ahí pasarían los buques mercantes de dimensiones colosales. En torno a esta obra se levantaría una zona comercial, beneficiando económicamente al ahora deprimido Istmo de Tehuantepec. Martín me aseguró que tenía un proyecto económico listo para ofrecerlo al gobierno federal y me mostró varias gráficas reveladoras en su celular. Por supuesto, habría que negociar con las comunidades indígenas. Tampoco quería enemistarse con Panamá.

Yo había leído el grueso libro de Patricia Galeana El Tratado de McLane-Ocampo: La comunicación interoceánica y el libre comercio, donde se despejan infundios en contra de Benito Juárez. Conocer la historia sirve no para adorar héroes patrios, sino para comparar modelos de desarrollo. Y este corredor ya se había considerado desde tiempos de Juárez. Los fifís de aquel entonces pisotearon el plan y denostaron a sus promotores, especialmente a ese gran patriota liberal que se llamó Melchor Ocampo. En ese punto, ganó la mala publicidad de los reaccionarios y la historia condenó injustamente al Benemérito. 

Luego, Martín se murió. Del proyecto que diseñó me llegaron algunos fólderes. Los estoy terminando con ayuda de amigos ingenieros. Del arranque de la obra pública no volvió a hablarse en medios. Sólo un alto directivo de Hacienda me comentó en una entrevista reciente que en dos años bien pudiera empezarse y que la clave es que una sola empresa brinde el servicio sin quedársela el Estado. Argumento que juzgo muy convincente. AMLO debería arrancar con el Corredor Interoceánico. Sería el mejor homenaje que tributaría a su admirado Juárez. Y de paso mejoraría la calidad de vida de los istmeños y de los mexicanos en general.

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