OpenA
icon_facebookicon_twittericon_linkedinicon_instagram
icon_busqueda
Logotipo El Horizonte
Monterrey, NL
Clima
La triste zona de confort Por: Javier Gutiérrez El momento presenteMartes, 4 de Mayo de 2021 02:00 a.m.

Hace años leyendo algo de historia, me llamó mucho la atención un evento sucedido durante la revolución francesa, específicamente la toma de la Bastilla, que fue el evento que simbolizó la culminación de la caída del antiguo régimen a manos de los revolucionarios franceses.

El punto que quiero mencionar es que la Bastilla era una cárcel muy grande donde los presos que ahí se encontraban recluidos tenían varias atribuciones que generalmente no se tenían en una prisión de esa época, en ella, los reclusos podían caminar por largos espacios dando paseos dentro de aquel castillo, además tenían acceso a una biblioteca y algunos podían introducir alimentos, bebidas y compañía.

Por lo que el día que fue tomada la prisión, los revolucionarios se dirigieron hacia las celdas y solo encontraron a cuatro prisioneros en toda la gran construcción y cuando les dijeron que eran libres, los presos ¡no querían irse! Se habían acostumbrado a vivir en aquella prisión que les aportaba varias comodidades y tuvieron que ser forzados por los revolucionarios a ¡ser libres!

Así mismo muchos de nosotros nos hemos impuesto cadenas que nos limitan, puede ser que nos hemos vuelto dependientes de nuestra pareja, de nuestro empleo, de creencias impuestas o costumbres añejas y hemos aceptado de buena gana dichos yugos porque es cómodo hacerlo, después de todo ¿no es cierto que vale más malo por conocido?

Pero aquellas personas que han decidido ir más allá de lo que su conformismo y su miedo les permite, se han dado cuenta del gran potencial que en ellos existe, esos espíritus libres tal vez sean minoría, pero dan cuenta de lo maravillosa que puede ser la osadía de romper moldes que nos tienen cohibidos y limitados.

La vida se vuelve tan rica y si, a veces riesgosa e intrépida cuando decidimos hoyar nuestro propio camino, pero tal vez nos estemos perdiendo de una gran aventura y podemos seguir en nuestro nicho de conformismo donde tendremos cada semana, cada mes y cada año las mismas rutinas o podemos ver al horizonte y dejar de adular nuestras cadenas que, aunque doradas seguirán limitando nuestro gran potencial.

Ya lo dijo el sabio griego Séneca cuando un filosofo de la corte del rey le dijo: "si supieras adular al rey, no tendrías que comer todos los días lentejas" a lo que Séneca le contestó: "si supieras comer lentejas, no tendrías que adular al rey".

La libertad cuesta, es más fácil agachar la cabeza, pero su sabor es un néctar que muy pocos saborean, pero otra oportunidad, además de esta vida que vivimos ahora, nunca la tendremos.

Hasta el siguiente momento presente.

OpenA