OpenA
icon_facebookicon_twittericon_linkedinicon_instagram
icon_busqueda
Logotipo El Horizonte
Monterrey, NL
Clima
La tentación de lo prohibidoPor: Francisco Gómez Hinojosa Siete PuntosJueves, 21 de Enero de 2021 02:00 a.m.

1. Cuando, adolescente, se me asignó el servicio de bibliotecario en el seminario, recibí las indicaciones propias de mi oficio y una seria advertencia: jamás intentar abrir el pequeño cuarto, situado en un rincón oscuro de la biblioteca, en el que se encontraban los libros prohibidos. Obviamente, no me dieron llave del recinto, por lo que mis amigos insistían en que forzáramos la puerta para ver qué textos merecían tal calificación. Cierto día lo hicimos, con el temor propio de quien desobedece una orden, pero con la curiosidad de probar…

2. … del fruto prohibido. Para sorpresa nuestra, no había escritos pornográficos ni frases con palabras altisonantes. Algunos títulos eran: El origen de las especies, de Charles Darwin, y Los Miserables, de Víctor Hugo. Como es usual, la prohibición logró lo que buscaba evitar: mis amigos y yo devoramos los textos tratando de descubrir por qué estaban vetados a nuestros ojos. Al no encontrar nada sospechoso, contrario a lo que buscábamos, surgió en mi una gran simpatía por ambos autores y sus respectivas obras. La decepción se convirtió en afición.

3. Creo que así sucede con algunas prohibiciones. La curiosidad propia del ser humano supera al temor o al mandato de obediencia. Y una vez que cedemos a la tentación de lo proscrito o nos decepcionamos por no haber encontrado lo que buscábamos, o nos hacemos adictos de lo descubierto. Si hay desilusión, no era necesario prohibirlo; si aceptación, algo tendrá lo prohibido que llama la atención. De nosotros depende. Seremos libres o no de rechazar o aceptar y de abandonar o seguir.

4. Por ello, creo que debemos tener mucho cuidado con favorecer una cultura del veto, que desembocará en los dos fenómenos mencionados. Eso puede pasar si se suspenden o recortan las ya célebres mañaneras del Presidente de la República. De seguro encontrará alguna manera para recuperarlas. Si algo lo distingue es la capacidad para la improvisación, y una enorme habilidad para capitalizar los ataques en su contra. ¿Qué pasa si alguna nueva red social le da un espacio diario? No pocos tendrán la tentación de verla pues, alguien…

5. … dirá: “Por algo se prohíben”. Por ello me parece que es mejor dejar esa práctica como está. Y extender la no censura a lo que aparece en el Artículo 41 de la Constitución, que ojalá se derogara después del actual proceso electoral. No es posible que los políticos quieran que los políticos no hablen de política. Se me replicará que quienes están en el poder disfrutan de más medios para influir en el electorado. Que los usen, Ya veremos los electores si les hacemos caso o no, si nos decepcionan o nos ilusionan.

6. Porque en el fondo del problema está la percepción de que los ciudadanos somos fácilmente influenciables, menores de edad capaces de seguir las indicaciones de alguien que a fuerza de repetir una consigna nos va convencer de su veracidad. Que digan lo que quieran, las veces que quieran. Se exponen a que cambiemos de canal, de red social, de interés, de filiación, de intención del voto. Cada vez tenemos más opciones para allegarnos información. De nosotros dependerá la decisión final.

7. Cierre ciclónico. Me menciona un amigo que es una bendición la llegada de Biden a la presidencia de EUA… porque es católico. Veremos. La sola pertenencia a una iglesia no convierte en buen líder a un político. Ejemplos tenemos muchos. Lo que sí alivia es el final del mandato anterior, que tanta polarización generó no sólo al norte de nuestro país sino en el mundo entero. Ojalá se vaya esa cultura con el personaje. Aunque mucho batallará el nuevo mandatario para unir a su país, y generar confianza allende sus fronteras.

papacomeister@gmail.com

OpenA