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La Revolución contra la Pandemia Por: Luis Padua Luz sobre luzJueves, 18 de Febrero de 2021 02:00 a.m.

Te convoco a una Revolución contra la "pandemia" del Covid-19.

No contra el virus; de ese se tiene que encargar, tarde o temprano, tu sistema inmunológico, y para ello hay que estar sano, fuerte y en equilibrio.

De lo que te hablo es de "levantarnos en armas" contra la otra pandemia, la que ha anidado en nuestras mentes, la que nos tiene atrapados entre la incertidumbre, el miedo, la frustración o el franco pánico. La que nos está convenciendo de replegarnos y desconfiar del mundo natural que nos dio –y nos da- vida. Porque esa pandemia, la del miedo irracional, es mental y no viral...

Sinceramente creo que ese miedo lo han alimentado fuerzas que quieren construir un "nuevo orden" sólo para su beneficio, no para el nuestro.

Advierto no menos que un "golpe de estado" –así, literal- de al menos tres grandes poderes que, si bien, no pretendo culparlos de la pandemia, cuando menos sí es claro que aprovechan la ola para "jalar agua a su molino", y son: las grandes farmacéuticas, los gigantes de las nuevas tecnologías digitales, y los de siempre, la banca internacional que le presta a los países empobrecidos.

Me concentro en las farmacéuticas, uno de los mayores poderes del mundo. Para darnos una idea: Según la Lista Fortune 500, el volumen de beneficios de las 10 mayores farmacéuticas del mundo supera las ganancias de las otras 490 empresas de la lista. Por cada dólar invertido en fabricar un medicamento se obtienen mil en ganancias. (https://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/enfermedad-negocio-industria-farmaceutica/20150302105350113131.html).

Hay mucho que agradecerle a las farmacéuticas hoy, pues nos dan medicamentos maravillosos, pero su poder se ha excedido de tal forma que en vez de fungir como una ayuda sólo cuando se requiera, se han encargado de volvernos, literalmente, "adictos" a sus productos.

Llevan unos 70 años penetrando institutos y escuelas de medicina para que los médicos terminen curando todo con "recetas" –se vuelven sus mejores agentes de ventas-. Y –cito a la BBC- se han encargado de hacernos creer que "vivir es una enfermedad" y que no podemos funcionar sin el permanente recurrir a los medicamentos. (https://www.bbc.com/mundo/noticias-41749706).

Curioso que justo en el momento que la sociedad voltea a ver con mucha seriedad a la medicina alternativa y natural (acupuntura, homeopatía, Ayurveda, etc), aquella que entiende que todos los equilibrios de la salud están en la naturaleza, gratuitos para nosotros, haciendo tambalear a muchos supuestos que sostienen a la "Farmacocracia", llega esta pandemia, con la que los laboratorios dan tremendo campanazo de triunfo.

En medio de la sacudida, las farmacéuticas gozosas incrementan su presencia y supremacía, y de un día para otro ya todos creemos que la única solución al Apocalipsis es una vacuna desarrollada por la Big Pharma.

¡Nada más lejos de la realidad! Porque, ¿qué pasa si surgen más virus de estas dimensiones, incluso más seguido, o hasta uno cada mes?¿Vamos a tener que desarrollar una costosa y complicada vacuna para cada uno de esos virus? ¡No acabaríamos nunca!

¿Cuál es la solución única y verdadera contra esos virus? Aprender a estar sanos. Aprender a SER sanos, con lo que nos rodea (¡y sí es posible!). Aprender las sencillas técnicas de la salud en equilibrio –de las que nadie parece hablar hoy, ni las propias autoridades-, que incluyen actividad física, comida balanceada y especialmente una psique sana y una mente en paz. Este mundo natural está hecho de sencillos equilibrios, que civilizaciones antiguas y milenarias aprendieron a dominar suficientemente bien, y sus enseñanzas ahí están.

Ojo, no se trata de rechazar las bondades de la Ciencia. Se trata más bien, de no permitir que nos someta. Hoy pareciera que cierta Ciencia –con la Farmacología al frente- se ha convertido en una especie de nuevo "poder eclesiástico" mundial, incuestionable, y en particular la defensa de las tesis oficiales de la pandemia parecieran ser su nueva "Santa Inquisición". Atrévete a cuestionarlas y te querrán "quemar en leña verde".

¿Qué tenemos que hacer? Uno, entender que la salud no está en el encierro, no puede estarlo porque no es natural; incontables estudios científicos confirman lo obvio: la salud está en caminar, en ir al parque y mirar el atardecer, en la convivencia alegre y satisfactoria con los amigos, en la festividad sagrada en comunidad que alinea a la mente y al corazón a favor de la alegría de vivir. Sí, en la fiesta sana también está la salud. ¿En qué momento nos confundieron con lo contrario? Hay que cuidarse, sí, pero vivir plenamente ¡es la mejor manera!

¿Cómo me uno a esta "revolución"? Primero, renuncia a esta idea desoladora de "pandemia". Cuántas veces no han querido asustarnos con "el fin del mundo".

Eso sí, tenemos que empezar a cambiar nuestros hábitos. Esa será nuestra gran rebeldía, nuestro gran acto revolucionario ante la industria de la comida chatarra y de los medicamentos forzados sobre nosotros. Aprenderemos a meditar, a hacer yoga, y a comer sano, "como Dios manda". Tenemos –y no es fácil- que renunciar a una vida que nos ofrece excesos de comodidad y placeres –tramposos todos- y nos hace creer que esa es la felicidad; nos satura con alimentos procesados que engañan al sentido del gusto, con comida congelada que ha perdido todo su valor nutricional; nos mantiene sentados engordando frente a una pantalla, arruinando nuestra salud para que en la segunda mitad de la vida dependamos de un carísimo seguro médico que pagará una cascada de fármacos para corregir lo que de entrada nosotros mismos alteramos en el frenesí de una vida inconsciente.

Sólo saliendo fuera de las trampas de la modernidad, nos harán menos efecto los virus, pues fuimos creados con las herramientas para enfrentarlos. Más que necesitar una pastilla, necesitas tu fuerza de vida. Tenemos que revivir esas herramientas que duermen dentro de nosotros. Decídete y hagámosle la auténtica revolución a esta pandemia.



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