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La raza perdióPor: Óscar Tamez Política e HistoriaMartes, 28 de Septiembre de 2021 02:00 a.m.

Entregó  Jaime Rodríguez Calderón su último informe de gobierno, en campaña su slogan fue ´´la raza paga, la raza manda". Terminan seis años donde no ocurrió así, ni mandó ni fue escuchada, ni tomada en cuenta, ni atendida, ni, ni, ni...

Conozco desde hace décadas a Jaime Rodríguez, nuestro gobernador, siempre lo he considerado mejor político de lo que fue en su gobierno. ¿Qué le pasó? La respuesta la tendrá él; perdió una oportunidad irrepetible para trascender.

Habrá quien asegure que el dinero acumulado le permitirá vivir muy bien, no sé si el sueldo de gobernador dé para tanto, de otros ingresos no tengo información. Por sobre el dinero hay algo que se llama prestigio, honorabilidad, nombre, memoria.

Me resisto a llamarle "Bronco" porque eso implica reconocer que gobernó con cabeza de caballo. El gobierno de Jaime pasa a la historia sin algo que memorar en cuanto a inversión pública se refiere, o en lo social, educativo, financiero, seguridad, gobernabilidad.

Jaime se va con una deuda histórica irreparable. Se va y destruye la esperanza de quienes creyeron en las candidaturas independientes como una solución al cacicazgo de los partidos y su secuestro a la democracia.

El sueño de las candidaturas independientes termina en el retrete, se van, no tan lejos como al rancho en Palenque, Chiapas; pero sí a un rancho por Galeana, Nuevo León.

Se recordará su sexenio por la forma en la cual maltrató al magisterio cuando éstos protestaban por la ley laboral magisterial impuesta por Enrique Peña Nieto y su secretario de educación, Aurelio Nuño, quien sólo sabía «ler».

Se recordará por tener una secretaria de educación con capacidades metafísicas. Podía permanecer invisible e inmutable ante el desmoronamiento de la educación entre los nuevoleoneses, una mujer con poca capacidad administrativa, nulo amor por Nuevo León y mucho desconocimiento del quehacer educativo.

Se recordará porque el transporte al cual prometió enderezar lo deja en chatarra, descarrilado. La ecovía requisada al inicio de su mandato termina en fierros viejos. Sin servir como potencial solución; jamás llegó la reingeniería necesaria y urgente en materia de transporte público. Por el contrario, los transportistas se volvieron amos y señores del servicio, postrando de rodillas a los funcionarios del área.

La contaminación nunca pasó de lo mismo, culpar a los autos y sus dueños de ser la principal causa del pésimo aire que respiramos. Durante la pandemia donde las calles estaban solas, desiertas, fantasmales; a pesar de esto, la contaminación creció, la respuesta fue un gobierno sordo y mudo.

Desconozco qué pasó por la cabeza de Jaime a quien considero amigo y mejor político de lo que se vendió y a quien espero un día poder preguntar en persona por su pésimo ingreso a la historia política nuevoleonesa.

¿Fue atrapado por los lambiscones?, ¿seducido por el poder absoluto del despacho?, ¿embriagado por los sueños de grandeza que le recetaban los cercanos?

Deberá hacer un acto de análisis e introspección, responder éstas y otras preguntas, no para resolverlas, para eso no tiene tiempo. Para que pueda explicar a sus futuras generaciones por el rigor histórico con que será juzgado su gobierno.

Podrá decir que lo mareó el espejismo de la candidatura presidencial, pero eso no justifica sus pésimos tres primeros años. Menos explica la incompetencia de los siguientes tres.

Vuelve a ser Jaime (a ese lo conozco), ya no el señor gobernador, tampoco será el vaquero galán quien salve a la guapa doncella en la próxima emisión del libro vaquero.

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