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La mujer en el derecho y la historia de la vidaPor: Ramón de la Peña Manrique Mis reflexionesViernes, 12 de Marzo de 2021 02:00 a.m.

Hace ya buen tiempo un colega me preguntó: ¿Qué hubiera pasado si la historia, las normas y las anécdotas hubiesen sido escritas por mujeres en vez de hombres? 

Sin esperar mi respuesta, mi colega me respondió “pues habría escritos, normas y comentarios como el siguiente:  ‘Aunque la conducta de la esposa sea censurable, aunque ésta se dé a otros amores, el hombre virtuoso debe reverenciarla como a una diosa. Durante la infancia, un hombre debe depender de su madre; al casarse, de su esposa; si ella muere, de sus hijas, y si no las tiene, de su  soberana. Un hombre nunca debe gobernarse a sí mismo’”. Como podrá intuir estimado lector estas normas aparecieron hace ya mucho tiempo en las Leyes de Manu (El libro sagrado de India), el cual fue escrito por hombres y en el mensaje anterior donde dice mujer ellos le pusieron hombre y donde dice hombre ellos le pusieron mujer. 

Pero al comentarlo con una de mis hijas –mi mentora–, rápidamente me comentó: “no me gusta el mensaje porque estás asumiendo que las mujeres tendríamos las mismas actitudes y la misma óptica que los hombres, sólo que con los papeles cambiados. Pero si quieres cambiar los papeles probablemente esas tonterías tan agresivas que escribieron y practicaron, y algunos hombres todavía practican, jamás se hubieran escrito”.

Continúa mi correctora de estilo, “sin duda para mí la historia sería muy diferente si la hubieran escrito las mujeres y además estoy absolutamente segura que, de haber escrito nosotras esas leyes y normas, los hombres no hubieran necesitado de leyes para protegerse de las mujeres, como ahora sí existen para proteger a las mujeres de los hombres”.

Es cierto le dije, probablemente ustedes no hubieran escrito lo que aparece en el Corán, la Constitución inglesa del Siglo XVIII y el Tratado de Conducta Moral y Costumbres de Francia, del Siglo XIX, que fueron escritos por hombres renuentes a darles derechos a las mujeres, pero a la vez dispuestos a un trato agresivo con ellas. 

Ellos escribieron: “los hombres están sobre las mujeres porque Alá les otorgó la primacía sobre ellas. Por lo tanto, da a los hombres el doble que le des a las mujeres. Los esposos que sufran la desobediencia de sus mujeres pueden castigarlas: desde dejarlas solas en sus camas, hasta incluso golpearlas”. 

Caray me dije, cuanta violencia, cuanta falta de respeto por las mujeres. Esto  

trajo a mi mente la cartilla moral de Alfonso Reyes.

Esta cartilla don Alfonso la presentó a través de una serie de lecciones con las cuales presentó su visión de la moral. 

En su primera lección, don Alfonso nos indica que el hombre debe de educarse para el bien. Y nos dice: “podemos figurarnos la moral como una constitución no escrita, cuyos preceptos son de validez universal para todos los pueblos y para todos los hombres. Tales preceptos tienen por objeto asegurar el cumplimiento del bien, encaminando a este fin nuestra conducta”, pues “el bien es un ideal de justicia y de virtud”.

En resumen, los hábitos que debemos de promover en nuestra familia y en nuestra comunidad de acuerdo a la cartilla moral de Alfonso Reyes son: 

1. El respeto a nuestra persona.

2. El respeto a la familia.

3. El respeto a la sociedad humana en general, y a la sociedad particular en que nos toca vivir.

4. El respeto a la persona humana.

5. El respeto a la naturaleza que nos rodea. 

Como ve, estimado lector, promover esta cartilla moral es promover la tolerancia y el respeto que deberían de existir entre los seres humanos. El respeto y la tolerancia nos conducirán a la tan necesitada paz.

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