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La Indiferencia social Por: Diego Díaz Si-nehJueves, 9 de Abril de 2020 08:18 p.m.

El Hoyo es la ópera prima del director español Galder Gaztelu-Urrutia, y vaya que es una excelente manera de empezar.

Goreng (Ivan Massagué) es un hombre que voluntariamente entra a un lugar conocido como “El Hoyo”. Despierta en su respectivo nivel con un compañero de piso, Trimagasi (Zorion Eguileor), sin estar seguro de lo que ocurre. No toma mucho para que se de cuenta que en ese lugar hay una una especie de jerarquía social en la que, como su compañero de piso dice, “No le hables a los que están abajo, porque están abajo. Y los de arriba no nos van a contestar porque están arriba”. Rapidamente la experiencia se convierta en una competencia por sobrevivir sin importar el costo, ni a quien se le afecte en el proceso.

La película no es exactamente sutil con su simbolizo o su mensaje, pero de alguna forma funciona. Queda claro que ésta habla sobre las clases sociales y hace una fuerte crítica al capitalismo y el estilo de vida consumista y desmedido que esté sistema alienta.

Las tomas están muy bien ejecutadas. Los acercamientos, junto con los sonidos y los colores apagados, reflejan un fuerte sentimiento de claustrofobia. Nos dicen que por ahí no entra la luz del sol ni por accidente.

Lo que más se luce de la entrega es son los diálogos. Y ya lo ha dicho Robert Eggers (director de The Lighthouse, 2019) en su seminario. Que para hacer una película que te enganche al instante no necesitas a los mejores actores, ni la mejor cinematografía, ni los mejores vestuarios, ni la mejor dirección de arte, sino un “excelente guion con una gran historia”. Y este guion está muy bien logrado, captando nuestro interés desde el inicio.

Por fortuna este filme cuenta con otros grandes aspectos. Los actores, Antonia San Juan, Ivan Massagué, Zorion Eguileor, hicieron excelentes actuaciones que fueron vitales para que pudiéramos adentrarnos en la historia y realmente sentir lo que el director quería que sintiéramos y empatizar con la situación.

Lo más importante es el mensaje que esta historia nos quiere dar. Éste es comunicado por el personaje de Imoguiri, “Si todo mundo comiera solo lo que necesita la comida llegaría al nivel más bajo”. Hablando claramente de no acumular las riquezas. De no ser egoístas y compartir con quienes más lo necesitan. En vez de ser como el indiferente Trimagasi. Quien, a pesar de entender esto perfectamente, odia a los de arriba por lo poco que le dejan y, aun así, hace exactamente lo mismo a quienes están por debajo de él.

Al final esté largometraje tiene más funciones que las de solo ser algo impactante o entretenido. Toca fuertes e interesantes temas sociales, diseccionando la forma en la que opera nuestra sociedad. Vale mucho la pena verla con nuestros ojos analíticos puestos.

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