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La importancia de no obligar a comer a los niños Por: Mayra Treviño Nutrición con propósitoMiércoles, 30 de Diciembre de 2020 00:00 a.m.

A los niños no hay que obligarlos a comer, ellos se dan cuenta también cuándo tienen que comer y cuándo es necesario parar. Sin embargo, si estamos constantemente presionándolos para que terminen el plato no harán caso a su cuerpo, sino a lo que le impongamos.

La intención de los padres no es mala, pero los resultados tal vez sí. A los padres nos preocupa la alimentación de nuestros hijos, y en muchas ocasiones la cantidad y no calidad de los alimentos, la preocupación muchas veces es porque coman más, aunque sean galletas, preferimos que se vayan a la cama con el estómago lleno de productos procesados, a que se vayan con el estómago vacío porque no tienen hambre.

Los niños y el resto tenemos un mecanismo que se llama hambre y saciedad que nos permite saber cuándo tenemos hambre y cuándo dejamos de tenerla. Los niños tienen la ventaja de conservar estos mecanismos debido a su corta edad, pero corren el riesgo de perderlo porque se sienten presionados a comer más de lo que necesitan, comen más para conseguir algún tipo de premio o porque están sometidos a algún tipo de chantaje emocional, cuántas veces hemos escuchado o dicho: "Te levantas de la mesa cuando termines todo", "habrá premio si comes un poco más", "seguro tus amigos no dejan nada en el plato", "no vas a crecer nunca comiendo tan poquito", etcétera.

Sé que la intención es buena, pero a veces no saber cómo actuar ante una situación puede jugar en contra de los niños.

¿Qué hacemos entonces?

- Darle tiempo: Cada persona come a su manera y a su ritmo. Es importante comprender esto y no presionar al niño. Respetar su tiempo para cada comida hará que se sienta más tranquilo y cómodo al comer.

- Ofrecer poco a poco los alimentos nuevos: Los niños deben asimilar y acostumbrarse a cada nueva comida. Si les ofrecemos muchos ingredientes nuevos en una misma comida les resultará más difícil asimilarlo. Lo harán mejor si les sugerimos de poco en poco los nuevos platos, sin forzarles a comer alguno si en primera instancia no lo acepta.

- Evitar las distracciones: Es preferible evitar la televisión y todo tipo de juguetes. De esta forma los niños se focalizarán sólo en los alimentos.

- Da el ejemplo: Si quieres que tu hijo coma algo, tú también debes comerlo. Si intentas darle de comer algo que tú no estás dispuesto a comer... ¡lo tienes difícil! Debes demostrarle al niño que eso que intentas que coma es rico y también te agrada.

Respetar el tiempo del niño ayudará a construir una mejor relación y brindará las herramientas para que le puedas ofrecer una alimentación más sana. Tu pones la calidad y ellos la cantidad.

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