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¿La honestidad se practica o se platica? Sábado, 23 de Marzo de 2019 02:39 a.m.

Hace poco recibí un mensaje de un colega titulado ‘‘La coherencia’’, en el cual relata lo que le pasó a una mujer que, teniendo mucha prisa, vio que el automóvil que estaba delante de ella, además de ir despacio, el conductor era muy respetuoso de la luz en lo semáforos. La mujer le tocó la bocina por un buen rato y le llamó de una manera vulgar en alta voz para que se hiciera a un lado.

De repente, un agente policiaco le tocó el cristal de su puerta, le ordenó salir de su carro y la llevó a la comisaría, donde le dieron el trato de un criminal. Pero después de dos horas, un agente vino a su celda, abrió la puerta y la llevó al mostrador, donde estaba el agente que la detuvo. El agente se disculpó por haberla arrestado, pero le resaltó lo siguiente: ‘‘Al ver el comportamiento que tuvo, me di cuenta que era incongruente con los mensajes que aparecían en su carro: ‘Jesús te ama’, ‘Amor y Paz’, ‘La paciencia es la madre de las virtudes’, ‘Practica la meditación’, ‘Respeta al prójimo’. Además, tenía un rosario en su espejo retrovisor. Por eso pensé que se había robado el carro’’. Esta historia me recordó un libro de Rodolfo Munguía titulado Los 7 hábitos de la gente altamente nociva, que me gustó y quisiera compartir con ustedes lo que  aprendí de este libro. Primero, destaco lo que Rodolfo nos comenta en su libro y que yo considero como un comentario a tomar en cuenta para no ser una persona nociva.

Me gustó su definición de lo que es un hábito: ‘‘los hábitos son nuestros mejores amigos, pero se pueden convertir muchas veces en nuestros peores enemigos (…) Los hábitos son el resultado de nuestros actos repetitivos y su origen puede ser el esfuerzo, la ignorancia, la intuición o el instinto’’, sin olvidar, añadiría yo, que nuestros padres y el ambiente en el que vivimos son un espejo de aprendizaje para tener hábitos positivos o nocivos. Después nos destaca cuál es el problema principal en el mundo. Él nos dice: ‘‘Si me preguntaran cuál el principal problema del mundo, yo contestaría sin dudarlo: la falta de respeto. Los seres humanos nos hemos preocupado durante muchos años por poner reglas, leyes, reglamentos y diferentes códigos para realizar cada una de las actividades humanas, pero no las respetamos’’.

Destaca después el segundo hábito de la gente nociva, que ‘‘viene de la mano con otra actitud tan desgastante como molesta: la crítica’’. Después destaca que ‘‘este tipo de personas es horrible porque nunca les vas a poder ganar en nada. Se sienten poseedoras de la verdad absoluta, sienten que ellos hubieran actuado mejor en cada aspecto de lo que los demás hacen, y muchas veces lo que tienen es una tremenda inseguridad’’. ¿Qué otras personas nocivas incluye Rodolfo en su libro? Incorpora al imprudente, y sobre él nos dice: ‘‘los imprudentes no respetan nada ni a nadie. Su principal característica es que no miden las consecuencias de sus actos (…) Saben que pueden lastimar a alguien, pero se disculpan ellos mismos con excusas como: ‘‘perdón, pero alguien lo tenía que decir, ¿no?’’, ‘‘lo dije sin intención de molestar’’, ‘‘si no se lo digo yo, ¿quién?’’. También introduce otras personas nocivas: el que tiene una mitomanía conflictiva, y por mitómano se refiere a ‘‘las personas que acostumbran mentir y terminan  creyendo sus invenciones’’.

Después destaca otra característica de las personas nocivas: la irresponsabilidad, resaltando algo que no hacen bien los padres: ‘‘al igual que otros hábitos, este empieza en la niñez, cuando los padres permiten a sus hijos realizar todo tipo de acciones sin preocuparse por sus consecuencias’’. Rodolfo descata posteriormente otras características de estas personas: el miedo, el resentimiento, la mediocridad, la soberbia –que tanto se nota en muchos supuestos líderes de nuestra comunidad–. Evitemos tener estos hábitos en nuestro comportamiento, pero sobre todo evitemos que nuestros hijos y nietos los tengan. 


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