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La guerra en las campañas Por: Óscar Tamez Política e HistoriaViernes, 26 de Marzo de 2021 02:00 a.m.

Las campañas electorales deberían ser un espacio de propuestas, de contrastes donde los electores seleccionan a quienes mejor pueden llegar a representarlos; sin embargo, en la realidad eso no sucede, en la práctica la guerra y la guerra sucia son el día a día de una contienda.

¿Cuál es la diferencia entre campañas de contraste, guerra y guerra sucia? Una campaña de contraste es aquella donde se confrontan dos o más visiones del Estado que se quiere, de cómo deben marchar las instituciones de gobierno y el enfoque sobre el cual debe girar toda política pública.

Veamos, una campaña de contraste es aquella donde un gobierno igualitario pondera la educación para todos –aunque sea imposible– y un gobierno libertario habla de oportunidades para el desarrollo humano.

Ambos tienen un programa social para la población, el punto de partida es distinto y el enfoque también. En un programa igualitario se pondera el asistencialismo y en uno libertario, la creación de nuevas oportunidades de empleo. Ambos tienen el mismo fin, pero los métodos difieren.

Esto debería permear, la disputa por las propuestas, la discusión ideológica, la rivalidad por saber si el pueblo prefiere el igualitarismo socialista de la 4T o el liberalismo con autoridad de los opositores a la 4T.

Con todo y que las campañas deberían estar en la arena del combate de las ideas, la realidad es que se mueven en el terreno de las descalificaciones.

Los políticos cuando no pueden avanzar hacia el triunfo, buscan como zancadillear, derrumbar, retener o tumbar al adversario que les aventaja.

Un día, en una conferencia sobre estrategia política, alguien me preguntó cómo identificar a las encuestas serias de aquellas que son patito, cómo saber cuáles están "cuchareadas".

Conozco a un encuestador que se dice doctor en estadística y que lo único que hace es rabiar contra sus competidores, este nuevoleonés es un personaje que se la pasa promoviendo su método, pero en realidad es un mercader de las encuestas, un farsante que se vende como bueno, como él puede haber muchos.

La mejor y más certera encuesta es la que nos dicen los candidatos con su lenguaje electoral. Sé que preguntarán cuál es ese, que sólo hay lenguaje escrito, verbal y kinestésico. 

El lenguaje electoral es el de las y los candidatos y sus estrategas, cómo operan sus campañas conforme al lugar que ocupan en las encuestas, cómo se saben posicionados en la realidad, este lenguaje no es el que ellos usan para presentar encuestas, sino el que usan para armar sus estrategias de campaña.

En NL, Samuel García le pega a Clara y Adrián, no con guerra sucia, sino con guerra, con elementos reales que son negativos para sus opositores, esto significa que no ve rival en Fernando Larrazábal y ocupa un tercer lugar.

Por su parte, en esta semana, Clara Luz abre fuego directo contra Adrián, le pega y acusa de ser ahijado de Rodrigo Medina.

Adrián de la Garza le responde con dos cañonazos, primero, exhibe el video de la boda de la candidata donde ella sí es realmente ahijada de Medina, quien fuera padrino de bodas.

El otro golpe firme es donde muestra a Clara pidiendo consejo al líder de la secta  NXIVM, Keith Raniere.

Con estos datos, y usando el método comparado de las ciencias políticas, puedo afirmar que en días pasados descendió la alcaldesa en las encuestas y por ello los ataques; claro que la respuesta es apabullante y seguramente afectará sus números de nuevo.

La contienda Adrián vs. Clara estaba muy cerrada y por ello los ataques de ella y las respuestas contundentes de él. Seguramente esta batalla campal moverá las encuestas.

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