icon_facebookicon_twittericon_linkedinicon_instagram
icon_busqueda
Logotipo El Horizonte
Monterrey, NL
Clima
La felicidad como factor económico Por: Andrés Vázquez López Andrés Vázquez LópezViernes, 22 de Mayo de 2020 00:00 a.m.

En el centro de Asia, sobre la cordillera del Himalaya, un poco constreñido entre los gigantes chino e hindú; se encuentre el remoto reino de Bután. Sin salida al mar, con casi 41 mil kilómetros cuadrados y poco más de 800 mil habitantes, la mayoría de ellos dedicados a la agricultura y ganadería, y apenas independizado en 1949, con elecciones parlamentarias desde hace tan sólo 13 años; este peculiar país le ha propuesto al mundo un nuevo paradigma que rompe con muchas de nuestras creencias en materia económica y política, y nos parece, pone las cosas nuevamente en su contexto correcto: el Índice de la Felicidad Nacional Bruta (IFNB).

Antes de entrar en detalle, debemos detenernos a pensar el por qué de las cosas que todos los días decimos y hacemos, sin importar cuál es nuestra profesión, edad, condición socioeconómica, religión, trabajo, nacionalidad o cualquier otra consideración. Las cosas que hacemos, todos los días, las hacemos por una sola razón amable Lector: Para ser felices. Cualquier cosa que ello signifique. Probablemente para alguien, la felicidad pueda significar tener una casa con piso firme, un baño funcional y un techo bajo el cual guarecerse; pero para otros felicidad pueda significar tener una casa con mayores lujos, espacio para muchas personas y automóviles y quizá una alberca y jardín. Para alguien más, la felicidad puede venir de la comida o de la lectura, de las creencias o de la familia, de viajar o de vestir. Lo que queremos decir, es que se trata de un concepto amplio y personal; pero, cualquier cosa que el término Felicidad signifique, es justo lo que nos motiva, lo que nos impulsa todos los días.

Déjeme darle un punto más: Hace algunos años trabaje para un próspero y talentoso empresario en la CDMX. Recuerdo mi sorpresa cuando él me dijo la siguiente frase: "La empresa es mía, pero el negocio es de todos. Todos debemos ganar". Y la verdad es que en su empresa no sólo se ganaba muy bien, ¡también se trabajaba muy bien!, con un buen ambiente, pero sobre todo, con la sensación de estar avanzando en los objetivos todos los días. Tanto en los de la empresa, como en los personales. Dicho en otras palabras; trabajábamos para ser felices y lo éramos mientras lo hacíamos.

La felicidad pues, no es un concepto abstracto e inalcanzable. Una palabreja que se usa en las tarjetas de cumpleaños o que se dice en Navidad. La felicidad es materia de todos los días y la economía y la política, no deben ser ajenas a ello; al contrario. Estamos seguros que con ésto en mente, las cosas podrían ser distintas. Veamos: El IFNB mide el bienestar social, considerando los bienes materiales y espirituales, como un todo. Y nos parece que no está tan equivocado:

Pensemos en la experiencia de vida que nos deja la actual pandemia. Según Consulta Mitofsky en su última encuesta "Mexicanos en la cuarentena", nos comparte los siguientes resultados, sin negar claro, las preocupaciones que de esta situación se han derivado en materia laboral y económica sobre todo. Así, se reporta que los 3 sentimientos que más hemos experimentado los mexicanos en esta temporada han sido Preocupación, Tranquilidad/Paz y Aburrimiento. Casi un 35% dice estarse comunicando más con su familia, mientras que poco más de una cuarta parte ha rezado más, casi un 24% ha hecho más ejercicio y poco más de una quinta parte ha dormido mejor. En el mismo estudio se señala igualmente que poco más del 50% de las personas creen que después de la pandemia cuidarán más su salud, poco más de un tercio cree que cuidará más del medio ambiente y 31% pretende acercarse más a la religión.

Casi 81% dice que la experiencia de tener a su familia en el hogar le ha resultado agradable. Y si nos damos cuenta, incluso desde antes de esta cuarentena, los valores más apreciados por las personas en general no son los bienes materiales, sino los bienes humanos y espirituales; ¿para qué se quiere una casa sino es para vivirla con alguien?, ¿para qué se quiere viajar sino es para acompañarse de alguien más?, ¿para qué se prepara una comida sino es para degustarla con una grata compañía? Y todo esto es felicidad. No es mero dinero, no es un indicador financiero ni económico; es un concepto mayor que engloba, como ya se ha dicho, los bienes materiales (¿a quién no le gustaría tener una linda casa?), con los bienes humanos y espirituales (¿a quién no le gustaría vivir con alguien en esa misma casa?).

La política y la economía y quienes las dirigen, deben tener ésto en cuenta. Deben entender que "las empresas son suyas", pero "los negocios son de todos, todos debemos ganar".

Si traducimos ésto en propuestas concretas, podríamos pensar en mejores salarios para mejores trabajadores. Es decir que gane mejor, quien trabaje mejor; para que con su ingreso, pueda ir materializando sus sueños. Se dice más fácil de lo que se hace, sobre todo si se considera que nuestro país presenta uno de los más grandes y pronunciados niveles de desigualdad económica, aunado a una división social que permea todo y que nos ha llevado a comportarnos de manera egoísta.

México y el mundo, harían muy bien en revisar sus tesis económicas y políticas y tomar más en serio la propuesta del pequeño pero sabio reino de Bután, cuya sociedad y Gobierno se han atrevido a poner las cosas en su justo lugar y tal parece que saben apreciar los bienes materiales a la par que los espirituales y humanos. No son ciertamente la nación más poderosa y rica del mundo, pero quizá sean una de las más felices; y ello haría que valiera toda la pena el esfuerzo.

Ojalá que sí. Además opino que es necesario e importante, generar políticas públicas educativas, en relación al cuidado, protección y preservación del ambiente.

OpenA