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Clima
La falta de cultura vial cobra vidas en Nuevo León Domingo, 7 de Julio de 2019 01:23 a.m.

Charles Bukowski decía que “los conductores de automóviles cuentan con muy pocos recursos y originalidad. Cuando se enfadan con otro conductor a menudo le muestran el dedo”.

He insistido mucho –y seguiré insistiendo– en este tema: la cruda realidad es que en Nuevo León no tenemos cultura vial y nos urge aplicarla. Los que la tenemos no somos suficientes para salvar a los demás, ya que conducir un automóvil es una gran responsabilidad y parece que miles lo ignoran. 

A diario se siguen registrando accidentes, y es hasta normal porque estamos en un estado donde circulan miles de vehículos, pero lo lamentable es que la mayoría de los percances son provocados por imprudencia e irresponsabilidad, o simplemente porque algunos no saben manejar. 

Como sociedad debemos de entender que no está bien que alguien hable por teléfono mientras maneja, o que texteé y descuide el volante, y que es una irresponsabilidad conducir en estado de ebriedad. ¿Por qué aceptamos eso? ¿Por qué creemos que no va a pasar nada? Los accidentes pasan y seguirán pasando, pero al menos tengamos la prudencia de comenzar a ser más responsables. 

Si nosotros somos buenos conductores y aplicamos la cultura vial, bien por nosotros, pero al ritmo que vamos eso ya no es suficiente, ya que como sociedad tenemos que tomarnos la molestia de tratar de educar más a quienes nos rodean en ese tema. No es nuestro trabajo pero es necesario, porque al final del día todos somos parte de nuestra comunidad y queremos que nuestro entorno esté seguro. 

Si en alguna ocasión salimos de una fiesta o reunión y vemos que alguien pretende conducir en estado de ebriedad, no lo permitamos. Si alguna vez le marcamos a alguien y esa persona nos dice que va manejando, colguemos entonces. Tampoco sigamos texteando con alguien que viene al volante. Seamos prudentes y hagamos que el otro lo sea. Desde ahí podemos empezar. 

Y hablemos de lo malo... Hablemos de las tragedias que por años se han registrado, de lo peligroso que es distraerse con el celular mientras se conduce, de los casos donde conductores ebrios han arrebatado vidas a inocentes o en los que el alcoholizado murió porque no midió los riesgos. Hablemos de estos casos crudos, porque hablando comenzaremos a concientizarnos a nosotros y a los demás.

Nos falta cultura vial, civismo y educación; nos falta muchísimo, y ya es momento de que nos tomemos con seriedad el asunto. Empecemos ya, y que también los padres de familia reflexionen en qué momento les van a comprar un coche a sus hijos porque muchas veces ni siquiera están preparados para tener esa responsabilidad o no saben manejar, y los papás les regalan el vehículo sólo para no tener que estarlos llevando a la escuela. Yo sé que se lee duro y crudo pero es real, en muchos casos es así y ustedes lo saben perfectamente.

Hay personas que no están aptas para conducir y aún así lo hacen. Si a algún conductor le vale su vida y no se cuida pues, bueno, es su problema, pero lo grave es cuando su mal actuar perjudica a otros. Lo más triste es cuando esa irresponsabilidad le cuesta la vida a alguien que sólo tuvo la mala fortuna de toparse con un irresponsable. 

Busquemos crear conciencia, y si no tenemos cultura vial entonces busquemos el tiempo para aprender; seamos responsables y tengamos siempre en la mente que conducir es una gran responsabilidad, que nuestra vida y la de los demás sí está en nuestras manos.

Que el estrés diario no se apodere de nosotros al conducir; sepamos que en todo momento debemos estar atentos al volante, tengamos paciencia y seamos precavidos, ya que muchos de los accidentes se pueden evitar, pero no con suerte sino con inteligencia, empatía y responsabilidad. 


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