icon_facebookicon_twittericon_linkedinicon_instagram
icon_busqueda
Logotipo El Horizonte
Monterrey, NL
Clima
JusticiaSábado, 17 de Agosto de 2019 02:00 a.m.

Que no es la justicia un principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde conforme el bien común de la sociedad, según rezan las definiciones “googleras” que señalan la existencia de varias acepciones del término en el diccionario de la lengua española.

Así, pues, tenemos que dentro del marco de la justicia existen diversos conceptos o puntos de vista que nos deben de regir por estar estrechamente ligados a la verdad de nuestro andar, como lo son la justicia legal, la justicia moral, la justicia ética, la justicia social, la justicia académica, la justicia filosófica, la justicia de mercado, la justicia religiosa, la justicia económica e, incluso, la justicia deportiva.

Es la justicia, entonces, uno de los letreros más importantes con el que se debe de anunciar y vestir a cualquier sociedad y comunidad de las muchas que existen en nuestro México lindo y querido, pues ahí es donde radica el origen de toda certidumbre, paz social, tranquilidad y orden para coexistir en todos los ámbitos de una verdadera fraternidad social, económica y productiva.

Justo es decir, pues, que la justicia es el resultante del equilibrio en todos los ámbitos de la verdad y, en tal caso, toda sociedad que aspira a la perfección que viene de la justicia armónica de la propia verdad de sus actos, sus procedimientos y sus leyes, si sigue por este trayecto, va por el camino correcto. Sin embargo, en el México que cohabitamos el pesado pasado cultural nos aplasta como un funesto contrapeso de la marca “el que no tranza no avanza” y nos impide mirar el panorama con la inocente visión de que todo lo que se dice y se hace, es realmente en nombre de la justicia.

Tal es el caso de la señora Robles, de quien se dicen muchas cosas en torno al ejercicio de sus acciones como funcionaria del pasado gobierno, en el que sin duda, como dice el dicho, “si el río suena, es porque agua lleva”, pero en un entorno tan cochinamente inmoral y poco ético como es el ámbito político en el que el “más chimuelo masca barrote”, es muy probable que una buena parte de la verdadera historia de este caso, esté alimentada de fantasías infladas quizás por la saña de las frustraciones, venganzas, resentimientos y rencores de quienes hoy detentan el poder y dicen en la ‘‘mañanera’’ no ser tapadera...

Pero en este México maravilloso, mágico y sorprendente donde quien se dice justiciero de la rectitud y la legalidad emulando a la Temis, se “cubre” los ojos con los dados cargados de su criterio particular para repartir “justicia social”, mientras en otro de los Méxicos la certidumbre se desvanece a ritmo del 0.1% de crecimiento en la economía en nombre de la “desaceleración”, que conste que no por tan pobrísimo porcentaje se debe llamar recesión.

Pero de forma contraria, donde justamente y en honor a la verdad los crecimientos han sido extraordinariamente enormes, no se ha registrado en las alzas de salario sino en los índices de la inseguridad en nuestro país que simplemente la semana anterior, se agregaron en tan sólo dos entidades, Michoacán y Veracruz, la friolera de 28 fallecidos todos ellos pasados, por las manos del crimen organizado con los que, aunque aparentemente no nos demos cuenta, coexistimos.

Así, pues, en el día a día vivimos en un país atiborrado de injusticias donde el equilibrio de la verdad es manipulado para ofrecernos una “justicia” convenenciera a la que nunca debemos de aceptar ni acostumbrarnos, a pesar del arraigo cultural e histórico “del que no tranza no avanza”, con el que nuestra sociedad ha coexistido.

Y es que, por ejemplo del mal ejemplo, la justicia académica se desbalancea por un pequeño huequito de la coyuntura ética donde ya no caben manzanas ni botellas de vinos, sino celulares, tablets o laptops, la justicia religiosa tiene su pequeño recoveco en la moral de las cosas otorgando indulgencias y anulaciones de acuerdo al tamaño de la cooperación mientras pone en la “congeladora celestial” a las ovejas descarriadas del rebaño, en tanto que la justicia económica vive su injusticia en una constante relación amor-odio entre el trabajo, el salario y la canasta básica mientras que la justicia deportiva de los campeonatos se ven empañada por la ausencia del verdadero futbol y malos arbitrajes.

En resumidas cuentas, estimado lector, lo cierto es que en la gran mayoría de las veces, “la verdad” está ausente de la realidad de la justicia en el día a día de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, nuestros representantes, miembros todos de la H. Cámara de Diputados local, tendrán una oportunidad histórica a partir del próximo 26 de agosto de hacer justicia de verdad, de esa que se hace con la moral, con la ética y la verdad, para atender un costosísimo reclamo social inaplazable para amonestar, inhabilitar, sancionar o destituir a quien justamente desde el primer día que tomó las riendas, faltó precisamente con honor a la verdad.

Ante ello y haciendo referencia al castigo que prevé la ley y esperando, sin pretender insinuar que este castigo sea proporcionalmente equitativo a la falta y todos los “pecaditos” cometidos, hemos de repetir la definición para que los H. Diputados la tengan presente a la hora de definir su dictamen: “la justicia es un principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno, lo que le corresponde conforme el bien común de la sociedad”.

Por justicia, ojalá que así sea porque si no tristemente prevalecerá en la memoria de nuestra cultura la marca “el que no tranza no avanza”.

Por hoy es todo, amable lector. Medite lo que le platico, esperando que sea para usted un fin de semana pleno. Nos leemos en cabritomayor.com, donde podrá encontrar todas nuestras columnas políticas, además de los más importantes noticias, artículos y reportajes taurinos, amén de que en Crack nos tendrá el próximo viernes en “Por los senderos taurinos” y aquí mismo el próximo sábado.


OpenA