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Justicia y gracia, o sólo justiciaPor: Óscar Tamez Política e HistoriaViernes, 27 de Agosto de 2021 02:00 a.m.

Una frase atribuida a Benito Juárez y que, dicho sea de paso, no la he podido constatar como suya es esa que dice “justicia y gracia para los amigos, sólo justicia para los enemigos”.

Surge al recuerdo la cita por los casos de Ricardo Anaya y otros como los de Zoé Robledo, Manuel Bartlett, Ana Guevara, Irma Eréndira, Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum, hermano y parentela del presidente y otros muchos más.

Ricardo Anaya, apodado “Riky Riquín, canallín” por el actual presidente, es alguien quien se ha movido en los límites del manejo irregular del dinero. Su forma de vida no concuerda con los ingresos publicados o recibidos en sus labores como servidor público o dirigente del PAN.

En 2018 fue involucrado en temas de lavado de dinero por la compra-venta de una bodega que dejó estela de dudas sobre su transparencia. Podemos argumentar que fue una operación privada entre particulares; sin embargo, el lavado de dinero es en esos ámbitos donde más se desarrolla.

Ricardo Anaya es un personaje intrépido, echado para adelante, quizá es eso lo que le llevó a secuestrar al PAN y firmar alianzas con la entonces líder del PRD para repartirse entre ellos el botín: uno la candidatura presidencial y la otra la de la CDMX.

Ambos perdieron, sus militancias y simpatizantes vieron la deslealtad o secuestro del partido como afrenta y la cobraron, el suyo fue el descalabro más terrible del panismo en los últimos 30 años. 

Sin importar las dudas sobre su patrimonio o las afrentas por la traición al partido, Anaya regresa a la escena política por sus pistolas, se sube al carrito de la pre pre  precandidatura presidencial y busca ser el candidato del panismo en 2024.

Confronta al gobierno federal en espera de sumar adeptos, la respuesta no se hizo esperar: “Justicia”, sin gracia, por supuesto.

Aunque su patrimonio es inconsistente con sus ingresos, también es cierto que siempre surgen las acusaciones cuando se lanza a campaña, lo que obliga a darle un beneficio por duda.

También es real que el actual gobierno federal se ha distinguido por ser displicente con las acusaciones contra sus afines, aunque éstas sean evidentes, palpables, reales.

Los videos donde exhiben a familia del mandatario quedaron en simple viralidad de las redes, las instituciones de procuración de justicia no encontraron algo que sancionar. Manuel Bartlett realiza actos de corrupción en la CFE y tampoco sucede algo; Zoé Robledo compra a los hijos de Bartlett aparatos a un extremo sobrecosto y tampoco hay acciones de la justicia.

Los casos más emblemáticos quizá sean el de Félix Salgado Macedonio quien teniendo denuncias por delitos sexuales, queda en total impunidad. También Irma Eréndira, a quien en los memes de las redes le apodaron “el nopal” por sus infinitas propiedades y donde se muestra es imposible haberlas adquirido con recursos honrados, pero tampoco hubo, al menos, una cita a aclarar, nada, ni una reprimenda.

El otro caso y el cual provoca muertes es el de la Línea 12 del Metro. Un derrumbe donde las escenas son catastróficas, un caso con evidentes actos de corrupción pues la obra con 10 años de edificada no puede tener esos deterioros, pero ahí: “Justicia y gracia”.

Ni Claudia Sheinbaum ni Marcelo Ebrard fueron citados a responder, mejor se negoció con Carlos Slim para que asuma la responsabilidad, pero nada que implique la intervención de la justicia.

Es lamentable, pero la lapidaria frase está más viva que nunca en décadas: “Justicia y gracia a los amigos, sólo justicia a los enemigos”.

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