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Justicia electorera Por: Óscar Tamez Política e HistoriaViernes, 26 de Febrero de 2021 02:00 a.m.

El gobierno de la 4T emprende una cacería electoral contra adversarios políticos estratégicos. El mensaje es directo, claro y contundente; escalofriante, agregaría.

La procuración de justicia al servicio del partido oficial y no del pueblo. Esto es lo que presenciamos cuando se difunde que la Fiscalía de la República va tras la cabeza de Francisco Cabeza de Vaca.

Por sobre la parte de búsqueda en la justicia y la aplicación de la ley, el mensaje es impecable: quien se mete con la 4T se convierte en enemigo público del Estado mexicano, es culpable de delitos o víctima de persecución política, como cada lector lo quiera ver.

Cabeza de Vaca fue duro con el presidente en semanas atrás cuando el mandatario federal acude a Tamaulipas y el jefe del Ejecutivo estatal dirige un mensaje retador contra el mandatario, un mensaje donde recuerda que él padeció la persecución política cuando el desafuero emprendido desde Los Pinos, que sabe lo pernicioso de usar la justicia con tintes políticos.

Peor aún, cuando los tintes con los cuales se utiliza la justicia son político-electorales. Es lo que pareciera sucede en el caso Cabeza de Vaca, una cacería que tiene varias lecturas.

Por un lado, manda decir que quien se mete con el máximo poder del país enfrenta su ira y la venganza de las instituciones, el peso de la autoridad en todo su esplendor.

Otro mensaje es que en la 4T no se olvidan las afrentas, por justas o injustas que sean.

Un mensaje más es que los enemigos políticos serán colgados en la Alhóndiga –simbólicamente hablando– como ejemplo para quienes pretendan enfrentar al poder constituido.

No es el propósito defender al mandatario tamaulipeco, si tiene culpas que las pague, pero en las formas del discurso dentro de la política hay un mensaje expuesto y otro subyacente o metamensaje. Un discurso oculto, dirían los académicos.

El reality show del desafuero contra Cabeza de Vaca no tiene como primer fin el hacerle pagar sus violaciones a la ley, si es que las hubiera; el propósito es electorero, la utilización de la estructura del poder para dañar electoralmente a la oposición al actual régimen.

La procuración de justicia en el país sabe que no será enjuiciado Cabeza de Vaca si él no lo quiere pues el desafuero por el Poder Legislativo federal no basta, debe también serlo por el Congreso de Tamaulipas, el cual es afín al PAN y el gobernador.

¿Cuál es el propósito de este desaguisado? Todo es electoral, electorero, el término adecuado.

El PAN es la fuerza política antagónica a la 4T, es el principal opositor ideológico y, por tanto, ante la construcción por el gobierno federal de un discurso de odio donde se polariza en izquierda y derecha a la sociedad; los refractarios a la ideología igualitaria del grupo en el poder se unen a la ideología liberal de la llamada derecha.

La difusión y tratamiento al caso pretende afectar electoralmente al PAN en primer lugar y en segundo al gobernador mismo. Hay un discurso oculto donde se dice que ese partido postula personas cercanas a la delincuencia organizada.

Claro, es emparejar los números cuando la oposición recuerde que en Morena se postula a personajes cercanos a la familia del Chapo, cuando se recuerde que el mandatario federal atiende a la mamá de Guzmán y no a la familia asesinada en Chihuahua.

Este es el verdadero fin, beneficiar a Morena electoralmente y más en un afán electorero.

Después de todo, la política es la pista circense más grande del país. O, como dicen: Justicia y gracia a los amigos... justicia simple a los enemigos.

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