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Joel Sampayo Climaco Por: Luis Sampayo Luis SampayoSábado, 23 de Mayo de 2020 00:00 a.m.

Seguramente ni el destino ni tampoco la casualidad si tuvieran alguna forma de pensar, se habrían imaginado toparse en el cruce de caminos con el escenario en la unión en una misma fecha de dos trayectorias diferentes, abismalmente distintas que no por serlo, son obra de la improvisación y la chiripa sino de las "diosidencias" del Creador que ha querido conjuntar en un mismo día, dos conmemoraciones: hoy 23 de mayo mi hermano Joel, llega a sus 23 mil 376 días de vida, es decir llega hoy a celebrar su 64 aniversario, mientras el que esto escribe llega en esta misma fecha a publicar su Editorial número 200 de manera semanal.

Y ante la conmemoración numérica de la publicación de esta "calumnia" política, de su servidor estimado lector poco se puede hablar, sin embargo algo puede conocer a través de los escritos que semana tras semana, quedan en constancia para gracia o desgracia de nuestros leales lectores a quienes aprovechando el viaje, agradezco su lealtad y tiempo así como a El Horizonte y a sus directivos su espacio, respaldo, apoyo y oportunidad de llegar a este número de publicaciones y poder "echar fuera" todo lo que uno lleva dentro en temas políticos, emocionales, espirituales y sociales y como de eso se trata este espacio, hoy en este número tan especial en la cronología, quiero celebrar a mi hermano Joel a quien por las adversas condiciones sanitarias, no podré abrazar ni expresarle mi cariño personalmente.

Hijos de los mismos padres, pero tan distintos como los dedos de una mano, libres pensadores ambos, Joel le ha dicho a la disciplina "quítate que hay te voy" y conforme han transcurrido sus más de 23 mil días en esta vida, seguro estoy que la gran mayoría de ellos, han transcurrido sobre esa auto recetada y estricta línea en la ocupación de los deberes que si no le han dado el grado de perfección anhelado a todo lo que hace, sí de una inmaculada excelencia que a la postre, le ha obsequiado el sello propio a su genuino, ameno y original estilo de informar y comunicarse.

Joel ha sido un hombre apacible, sencillo y alegre en su forma de ser y a la vez, se ha distinguido por ser profundamente serio y comprometido en su profesión. En lo particular tuve la fortuna de trabajar con él poco más de un par de años en el desaparecido Diario de Monterrey donde a mi corta edad (16 años), aprendí de su ejemplo a ser un poco en proporción a su estatura apenas, la mitad de sus zapatos.

Por allá a finales de los 70s e inicios de la década de los 80s del pasado siglo, eran las épocas de extraordinarios periodistas y comunicadores como Don Jorge Villegas, Manuel Galván, el señor Franco, don Abelardo Leal, Noé G. Elizondo, Gilberto Marcos Handall, Víctor Salvador Canales, Don Alberto García Guzmán, Jaime Valdez, Fernando Esquivel, José de la Luz Lozano, Fermín Pérez Aguilar, Luis Walter Juárez, Fernando Mendoza, Felipe Guerra García, Don Roberto Hernández Jr, Don Salvador Meza, Enrique Lenci, José Luis Fiscal Trujillo, Don Ramón González, su tocayo Ramón Gámez, Don Rafael Antillón Maciel, Moisés Pineda y el señor Macías.

También don José Rosales y Agustín en corrección, Lupe, Pepe Buenrostro, "Pulgarcito" y Osiel Castillo Barraza quien diera sus primeros pasos en el periodismo en el área de formación y  fotomecánica, además de Marrozú, Santiago Gámiz, Teo y "El Campesino" en producción y rotativas, entre muchos otros compañeros con los que además de trabajar, jugamos futbol en "Pitufo Soccer Fc" (Equipo que formamos y con la tenacidad de todos los miembros, convertimos en líderes pero como sotanero de la tabla), y donde hicimos amigos a los que también, algo les aprendimos para vivir y convivir en el desarrollo de nuestra vida.

Pasear la mente por aquellos tiempos recordando a cada uno con quienes coincidimos en una época inolvidable, es regalarnos vida al acariciar en la intimidad de la memoria, las anécdotas construidas en la espontaneidad del quehacer laboral de aquellos lejanos días con aroma a cera, a cigarrillo, a café, a químicos de fotografía, a papel y a tinta que se encuentran alojados con ese añejo sabor que añoramos en lo más profundo de nuestro ser.

Ahí, en el Diario de Monterrey mi querido hermano Joel inició su ejemplar carrera periodística donde conoció a Lolita, su mujer, su inseparable compañera, confidente, cómplice y sin duda alguna, el amor de su vida. Laborando ahí, Joel y Lolita tuvieron a su primer bebé, mi sobrino Climaco Joel (Qepd). Ahí Joel siempre encontró el noble cobijo y respaldo leal que don Francisco González Sánchez siempre le ha ofrecido en reciprocidad a una vida entregada al fecundo, honorable y honesto trabajo que le hizo crecer profesionalmente, hasta su inmensa estatura.

Hoy este cumpleaños, el número 64 de su vida sin duda alguna es diferente. Seguramente, no el más difícil pues a lo largo de su vida ha habido otros muy duros para Joel y Lolita tras la dolorosa ausencia de sus queridos hijos, mis sobrinos Climaco Joel y Juanito Bautista Tadeo a quienes Dios, los ha llamado a su presencia. 

Hoy mi hermano Joel, con el gran cariño y la dedicada atención de esa gran mujer que Dios le otorgó como compañera de vida en su esposa Lolita, con mucha entereza, disciplina, seriedad, serenidad y con un ánimo excepcional, continúa luchando creciéndose al castigo como un auténtico guerrero por recuperar su salud que frágil, ha sido secuestrada por la desgraciada enfermedad que le aqueja.

Sin duda alguna que su fe en Dios, el ánimo y la templanza con la que ha forjado su determinación para salir adelante de este difícil trance, la confianza ciega en sus médicos, además de todas las oraciones de la gente que le quiere bien pero sobre todo, el gran amor que su esposa Lolita le ha profesado enteramente sin reserva ni medida a lo largo de toda una vida, han hecho que mi hermano Joel se haya mantenido fortalecido contra todo pronóstico adverso para arribar el día de hoy a celebrar sus 64 años de vida.

Por eso desde aquí a mi hermano Joel y a su esposa Lolita, les transmito mis más nobles deseos de recuperación y los de todas aquellas personas que preocupados por él, me han preguntado por su evolución desde que se dio a conocer el infortunio en su salud, ofreciéndole todos juntos, las más preciadas oraciones con la más bella intención de que se recupere pronto para que pueda disfrutar con mayor intensidad, la más hermosa bendición y el más generoso y sublime milagro del Creador: vivir la vida a plenitud. 

Que así sea y feliz cumpleaños hermano ! 

Por hoy es todo amable lector, medite lo que le platico, disfrute y proteja su vida con la sana distancia y al máximo la de su familia conforme su criterio personal, esperando que sea para Usted un fin de semana pleno, nos leemos el próximo sábado Dios mediante.

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