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Irse poco a poco Por: Diego Díaz Sí-NehLunes, 14 de Diciembre de 2020 02:00 a.m.

La realidad no es lo mismo que la verdad.

Horse Girl escrita y dirigida por Jeff Baena, el mismo responsable de Life After Beth, cuyo estilo y humor se reflejan bastante bien en esta otra producción.

A pesar de lo que uno podría pensar por el título, no se trata de una chica híbrida mitad caballo, ni de una chica que siente ´exceso de afecto´ por un caballo. Sólo de una chica que solía practicar la equitación.

Cuando Sarah (Alison Brie) comienza a sufrir sucesos extraños mientras duerme y de día ve cosas que le es difícil explicar inicia una investigación que le lleva a considerar las situaciones más descabelladas. Pero eventos de su pasado y su historial familiar nos revelan que los acontecimientos pueden ser muy diferentes a lo que pensamos. ¿Estamos listos para saber la verdad?.

La primera sorpresa que da la película es presentarnos a Alison Brie en un personaje muy diferente a los que usualmente interpreta. No es una simple chica tierna e inocente, y ella realmente carga con todo el peso emocional del filme. Alison pudo mostrar una enorme variedad de emociones que transmite hacia el público excelentemente y nos hace empatizar mucho con su personaje. 

En los aspectos técnicos podemos observar mucha atención a detalle, desde lo simbólico de los colores y las telas, hasta los detalles que podemos observar en el fondo y que nos van dando pequeñas pistas de lo que realmente está pasando. Las tomas y los ángulos reforzando los sentimientos de paranoia y desesperación, reforzando que todo lo que vemos es desde la perspectiva de nuestra protagonista.

El filme trata de ser muy ambiguo en cuanto a lo que realmente está pasando. Nos presentan dos posibilidades de una realidad en la que lo más increíble puede pasar y otra en la que nuestra protagonista pierde contacto con todo a su alrededor.

Nos hablan muy claramente de ciertos problemas, que pueden ser hereditarios, en su familia y de varios eventos traumáticos que seguramente tuvieron un impacto fuerte en la mente de Sarah. 

Tanto que tuvo que retirarse de lo que más amaba, la equitación. Lo único claro es que tenemos un narrador poco confiable por lo que el punto de vista de la historia es incierto. Es andar en la obscuridad con un guía ciego y confiar en lo que te dice.

Esta historia puede resultar muy triste definitivamente no es para cualquiera, pero tiene un lado extremadamente artístico y original al elegir hablar sobre este tipo de situaciones desde un punto que más bien parece ciencia-ficción, y hace que el tema sea mucho más ameno y digerible en vez de ser algo completamente deprimente.

Sí te gustan las situaciones incómodas que pueden hasta provocar pena ajena, por ver los resultados de las malas decisiones de otras personas, está será una experiencia muy gratificante. 7/10.

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