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Inventa lege, inventa fraudeDomingo, 24 de Febrero de 2019 00:27 a.m.

Vivir en sociedad nunca ha sido fácil. Somos tan egoístas que por tal de conseguir lo que queremos, no nos importa llevarnos de encuentro los derechos de los demás.

Tratando de evitar el caos, se han ideado leyes que buscan pintarle la raya a nuestro egoísmo y así protegernos a los unos de los otros. No obstante, ese poderoso ego que nos gobierna siempre encuentra la forma de salir bien librado y apenas nace una ley, no falta quien discurra la manera de violarla legalmente.

De esta recurrente realidad, el lenguaje popular ha acuñado la expresión: “hecha la ley, hecha la trampa” para hacer notar el oscuro esfuerzo intelectual que busca violentar el espíritu de las normas. Al indagar sobre este dicho, encontré que es ampliamente conocido tanto en España como en Hispanoamérica y, por ser de extracción popular, es poco probable encontrar lugar y momento exacto en que se originó. No obstante, con un poco de suerte, podemos llegar a conocer algunos antecedentes.

En 1734, el primer Diccionario de la Real Academia Española ya registra la expresión y dice: “Hecha la Ley, hecha la trampa: Frase con que se explica que, el aumentar nuevas leyes, especialmente en el comercio y trato, suele dar ocasión para que discurran maliciosamente trampearlas, o evadirse de la carga que imponen”.

Muchos años antes, en 1596, se hacía referencia a frase parecida. En Filosofía antigua poética que Alonso López Pinciano escribió en ese año, dice: “Las leyes justas moderaron esta demasía y ordenaron que ningún cómico trajese a la acción nombre particular de hombre alguno por los escándalos que de ello resultaban, y como hecha la ley se inventa la malicia;  la inventaron algunos poetas poniendo en sus escritos los propios nombres de los que querían reprehender fuera de las acciones y representaciones”.

Para decirlo de otra manera, se habló también de la “ley de la trampa” que el Diccionario de Autoridades de 1734 definía: “Ley de la trampa: Expresión jocosa, que vale enredo, embuste o engaño, ejecutado con apariencia de conformidad con la ley”. Un uso de esta expresión se encuentra en un texto que Mateo Alemán escribió en 1599: “Que abriesen los ojos a quién lo daban, cómo y en qué lo distribuían; que era dinero ajeno de que se les había de tomar estrecha cuenta. Nadie se duerma, todo el mundo vele: no quiera pensar hallar la ley de la trampa ni la invención de la zancadilla para defraudar un maravedí, que sería la sisa de Judas”.

De tiempos más recientes, Sebastiá Famés en Paremiologia Catalana Comparada, comenta que en catalán se usan expresiones con el mismo sentido: “Feta la llei, feta la trampa” y “Llei nova, trampa nova”. También nos dice que en Italia existe la expresión: “Fatta la legge, pensata la malizia”. Es interesante observar el parecido de la expresión italiana a la castellana de 1596 que mencionamos antes: ‘‘hecha la ley se inventa la malicia”.

Esto me hizo pensar que ya en la cultura romana debió usarse una expresión similar, y sí, no tardé en encontrarla: “inventa lege, inventa fraude”. De ahí se derivarían las que hemos mencionado.

“Hecha la ley, hecha la trampa” ahora sabemos que es un refrán antiguo que tristemente aún tiene vigencia y cuyo origen está en la ancestral tendencia humana a la corrupción. Bien decía Cervantes: los refranes son sentencias cortas de experiencias largas.

cayoelveinte@hotmail.com

Twitter: @harktos

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