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IBM Por: Guillermo Fárber HueconomíaSábado, 10 de Noviembre de 2018 06:54 a.m.

Simon Black hace que evoque mi juventud como empleado de informática con esta revisión de un caso que desde siempre me ha intrigado. “No hace mucho tiempo que IBM era la compañía de tecnología más dominante del mundo, el rey de su industria. En 1980, casi todas las grandes empresas, gobiernos e instituciones utilizaban los productos y servicios de IBM. Sin embargo, durante casi 40 años, IBM pasó de noche cada una de las principales tendencias tecnológicas en la historia de la industria”.

Eran dueños del mercado de las computadoras personales, y lo perdieron ante rivales más pequeños como Compaq y Dell. Dominaron en el software, hasta que Microsoft se convirtió en el líder del sector. IBM se perdió por completo la revolución de Internet, el teléfono móvil, las redes sociales, la “nube”. Mientras Apple lanzaba el iPod y el iMac, IBM decidió comprar una división de consultoría de una firma internacional de contabilidad. Probaron su suerte en los servicios empresariales, pero la avasallaron Google, Microsoft y Amazon.

IBM ha estado sin rumbo durante años, frustrando incluso a Warren Buffett, un accionista con el pensamiento a largo plazo que se hartó del desempeño deslustrado de IBM y su liderazgo sin timón. Y finalmente vendió todas sus acciones de IBM hace poco con una pérdida de unos 1,000 millones de dólares.

IBM es un negocio en declive. Ahora trata de darse la vuelta. Su nueva decisión es comprar una compañía de software, Red Hat, por $34,000 millones. Este es el acuerdo más grande en la historia de IBM, que pagó una gran prima del 60%. 120 veces el flujo de efectivo promedio de Red Hat en los últimos años. ¿Retorno de la inversión? 0.8%. Pésimo negocio. ¿Ganas de reventar a la empresa deliberadamente? Excelente cantera para una hipótesis conspiranoica, pero poco probable. No recurras a la mala fe cuando la estupidez basta.

Incertidumbre

Tal vez la adquisición de Red Hat funcionará como parte de una gran estrategia. Pero Black no lo cree. “Red Hat es una gran compañía, pero todo su modelo de negocio gira en torno al desarrollo y servicio de un sistema operativo llamado Linux, que está disponible de forma gratuita para cualquiera que lo desee. Existen innumerables distribuciones de Linux flotando en Internet: Ubuntu, Fedora, Mint, openSUSE, Arch, CenOS, Kali, Elementary, ChromiumOS, etc. IBM desembolsó $34,000 millones para comprar una compañía que desarrolla software libre.

“Tal vez funcione. Pero a un precio tan enorme y con una valoración tan inflada, hay mucho riesgo. Las inversiones inteligentes son lo contrario: muy pocos riesgos en relación con la ganancia esperada. Una manera de recuperar las probabilidades es ser extremadamente selectivo con lo que compras. Es como comprar un automóvil: no entras en el primer concesionario que ves y pagas el precio de etiqueta. Eso es una locura. En vez de eso buscas, investigas y tal vez termines con un gran descuento. Invertir capital no debe ser diferente”.

Netflix

Este otro caso es similar al de IBM… ¿o diferente? “Las acciones de Netflix se dispararon con las noticias de que la compañía perdió un récord de $859 millones en efectivo en el tercer trimestre. ¿Por qué los inversores aplauden esta destrucción atroz del capital? Bueno, es porque los inversores sólo miran un número cuando Netflix informa las ganancias: el crecimiento de suscriptores. Y en esa métrica, la compañía tuvo un desempeño superior, al agregar 6.96 millones de suscriptores, lo que elevó el total global a más de 137 millones, el 2% de la población mundial como clientes”.

Hay cantera para que Netflix crezca en EUA y en el extranjero (donde está el potencial del crecimiento futuro). Pero hay mucha competencia por esos nuevos suscriptores: YouTube (Google), Facebook, Amazon, Apple, Disney, AT&T, Fox... y todas las compañías de cable tradicionales que luchan para mantener a los suscriptores (y probar nuevas ofertas para competir con Netflix). Son empresas ricas y con cientos de millones de suscriptores existentes. Es de esperarse que esas empresas aumentarán el costo de la programación reduciendo sus márgenes.

El precio que Netflix paga por ese crecimiento no es menor: ha quemado casi $2,000 millones de dólares en efectivo este año. Cada nuevo suscriptor viene con una pérdida gigante. ¿Respuesta de Netlix? La de moda: endeudarse, claro. La compañía tiene $8.3 mil millones en deuda a largo plazo, un aumento de $6.5 mil millones a fines de 2017. Y ha pagado $291 millones en intereses en lo que va del año. Y la tasa de interés está aumentando.

Black nos da otro dato preocupante. Además de lo anterior, Netflix ha gastado $6,900 millones en contenido este año, y se calcula que desembolse otros $18,600 millones por el contenido en el futuro cercano. Pero el mercado la premia aunque pierda dinero, esté hundida en deudas y sea fiscalmente responsable de un dineral. Casi igual que Disney, salvo que esta compañía tiene una historia de cien años, gana miles de millones de dólares en efectivo cada año y paga dividendos.

TransferWise es una compañía de tecnología que brinda transferencias internacionales de bajo costo. Lyft, otro servicio de viaje compartido, también está buscando una OPI. Pero sólo se espera que alcance $15,000 millones, aproximadamente una décima parte de Uber. “Si Lyft pudiera descubrir cómo perder más dinero, entonces tal vez tendría un verdadero negocio”.

Perder no es negocio

El problema es que cuando vendes un servicio por menos de lo que te cuesta proporcionarlo, ese negocio no es sostenible. ¿Quién lo habría imaginado? Eso es toda una revelación. “Estas empresas funcionan tan mal que uno pensaría que son administradas por el Congreso de los Estados Unidos. Es parecido a la idea de algunas personas que aún creen que EUA es el país más rico del mundo. Tiene una deuda oficial de $21 billones (106% del PIB), de más del quíntuple de eso si cuentas todas sus promesas por cumplir, y el gobierno tiene un déficit anual de más de un anglotrillón de dólares. Sí, aparte de esos pequeños detalles, es el país más rico del mundo”.

La conclusión de Black es que “todas las compañías de moda que están perdiendo dinero hoy (Netflix, Uber, Tesla, etc.) son simplemente una transferencia de riqueza de los inversores a los clientes, porque las compañías no cobran lo suficiente por su producto. Uber nunca ha obtenido un beneficio. Pero está a punto de salir a bolsa por $120,000 millones. Y Tesla vale más que Honda, a pesar de perder dinero, perder los plazos de producción y tener un fundador psicótico en el límite”.

¿Un nuevo modelo de negocios exitoso… o una mera repetición, con nuevo rostro, del triste caso de IBM?

OpenA