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Hechos, no palabrasMartes, 10 de Septiembre de 2019 00:16 a.m.

"Que lo hagan por sus mamacitas"... "Al carajo la delincuencia", "fuchi", "guácala"... así es como el Presidente de la República pretende disminuir la delincuencia del país... con argumentos falaces, pues acuden a proposiciones, sí verdaderas, pero que por el hecho de serlo (verdaderas), no tienen por qué mover a los delincuentes (que lo son) a recapacitar o a dejar las armas y sus ganancias "así, como así".

Esta Jirafa ha insistido mucho en la necesidad que tenemos como ciudadanos de que las autoridades, en todos sus niveles: federal, estatal y municipal, asuman la responsabilidad que les fue encomendada y que se pongan a trabajar para que se alcance el objetivo final que todo Estado debe procurar a sus ciudadanos: la felicidad... ya si no lo pueden hacer, que al menos hagan los intentos por otorgar bienestar... o en el peor de los casos que faciliten el goce del bien común.

Hechos, no palabras, es pues la exigencia. Con buenas intenciones y argumentos "ad misericordiam" (que ni siquiera "ad autoritatem") no se logrará nada. La excelente idea de una carta moral para la nación es eso... una idea. Hay que recordarle a nuestro Presidente que la ética y la moral son realidades prácticas, no teóricas. Y parafraseamos a Aristóteles... "No nos interesa saber qué es la virtud, lo que nos interesa es que seas virtuosos".

Insistimos con la idea, de buenas intenciones ni la corrupción bajará, ni la inseguridad disminuirá ni los delincuentes, sean del tipo que sean, modificarán sus conductas. Es, pues, necesario el despliegue de la autoridad en todos sus ámbitos. Con leyes duras que provoquen el desistimiento del acto ilegal. Con el impulso de políticas públicas que garanticen la educación y el esparcimiento (cultural y deportivo) de las nuevas generaciones. Con campañas de prevención serias para evitar el consumo de sustancias adictivas. Con hechos, insistimos, no con palabras.

Ahora bien, se presentó el paquete económico para el próximo año. Los números que presentan son, efectivamente conservadores (de acuerdo a las reglas económicas que los libros señalan, diría el secretario de Hacienda Herrera) y que además está alineado a la estrategia (más bien tendría que decir, idea) que el presidente López Obrador ha planteado para llevar el bienestar al pueblo. Sin embargo, la propuesta no contempla mayores inversiones en temas de infraestructura, tampoco alientan la certidumbre ni la confianza en los sectores privados, lo que lleva a cuestionar si, realmente, este paquete es el que requiere el país para –no digamos evitar devaluaciones o crisis financieras– alcanzar en el mediano plazo la tan anhelada estabilidad y desarrollo social y económico que los políticos nos han venido prometiendo sexenio tras sexenio.

La economía del mundo está en focos rojos (que está Jirafa no sean tan cruda... ok, estamos en focos naranjas o ámbar) y lo que requiere el país son decisiones contracíclicas, apuestas para un crecimiento real, comparativas objetivas y no "otros datos" que nadie afirma. El Presidente de México requiere abrir los ojos y ver qué oportunidades hay para el país. No hacerlo será condenarlo a sobrevivir el corto plazo, pero puede llegar a condenar el mediano y el largo plazos.

Lo hemos señalado en este espacio una y otra vez. Esta Jirafa terca (que no criticona) busca que se impulse la economía y el desarrollo desde una perspectiva objetiva. No a partir de anhelos o buenas intenciones y mucho menos bajo la premisa de "decirlo mucho, para que al hacerlo los demás nos crean y esa sea la realidad".

Esta Jirafa, ciudadana, seguirá atenta.

OpenA