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Hachiko: Para su planeación estratégica personalPor: Ramón de la Peña Manrique Mis reflexionesViernes, 8 de Enero de 2021 02:00 a.m.

Hace tiempo me tocó disfrutar la película titulada Hachiko, siempre a tu lado, en a cual se destaca la excelente relación entre una mascota y un profesor, el Dr. Hidesaburo Ueno. Por cierto, en la película se destaca al final que aunque en ella se destaca que es una historia basada en hechos reales entre Hachiko y el Dr. Hidesaburo, en la película el actor que lo representa es Richard Gere, quien actúa como profesor de música. 

Su mascota lo acompaña todos los día a despedirlo en la estación del tren que lo lleva a la universidad donde da clases. Y lo espera a que regrese y se va con él a su casa en Shibuya, la ciudad donde vivía el profesor.

En la película se muestra cómo el profesor Parker sufre un paro cardiorrespiratorio que le causa la muerte en plena clase. Pero el perro nunca supo que el profesor había muerto, por lo que día tras día, mes tras mes y año tras año, lo fue a esperar a la llegada del tren por la tarde, hasta su fallecimiento. Al final de la película aparece una foto de una estatua erigida a Hachi en una de las entradas de la estación en su recuerdo.

Toda esta historia la puede usted leer en el siguiente sitio de Internet: https://bit.ly/3oq7hcu.

Pero esta historia me hizo pensar en cuáles fueron los factores que hicieron que esta mascota quisiese tanto al doctor. Le tengo que decir, estimado lector, que rápidamente pensé en el amor-cariño que el doctor le supo generar a su mascota, para lo cual intuyo que fue por una relación de respeto, cariño, atención, a través del tiempo en que convivieron. Esta historia me hizo ratificar que lo que tenía yo que hacer para tener ese cariño de mi pareja, de mis hijos, de mis nietos, de mis hermanos de mis padres, de mis amigos, era actuar de la misma manera con la cual el doctor logró el cariño de su mascota: por una relación de respeto, cariño, atención, a través del tiempo en que he convivido con ellos.

Estimados lectores, no se les olvide que lo que se siembra se cosecha. Ahorita están cosechando lo que sembraron en sus hijos; pero eso no basta, también tenemos la responsabilidad de sembrar en nuestros nietos, en nuestra pareja, en nuestra familia ampliada, en nuestros amigos, para poder cosechar su cariño y su atención. Sin duda lo que hace tan especial a ciertas personas es el tiempo que les hemos dedicado. Yo admiro muchas cosas de mi esposa, pero una muy especial para mí es el tiempo que les ha dedicado a nuestros nietos. Varios de ellos han pasado todos los días del año (de lunes a viernes) en mi casa antes de entrar al kínder. Es el apoyo de mi esposa a sus hijas casadas. Deberían ver el cariño que le tienen a su abuela, pero esto no ocurre gratis; ocurre cuando se les quiere y se les dedica tiempo.

Por lo pronto, estimado lector, decídase a hacerlo, dedíqueles tiempo a sus hijos, a sus nietos, a su pareja, a sus amigos; si están en la ciudad, hágalo en forma de tiempo real, ahora ante la pandemia en forma virtual; si no lo están, dedíqueles tiempo virtual, envíeles cartas, correos electrónicos o videos en forma periódica. “Just do it”, como dice un mensaje de una conocida empresa.  

Les deseo lo mejor a todos ustedes en este nuevo año que tendremos, por lo que sigan cuidándose mucho, pues nosotros somos los principales responsables de cuidarnos, de cuidar a nuestra familia y a nuestros amigos. Y sobre todo espero que reciban un sinnúmero de bendiciones de parte de Dios nuestro Señor. 

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