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Graffiti Por: Nora Zambrano Martes, 3 de Diciembre de 2019 02:00 a.m.

El otro día pasaba por alguna calle de nuestra hermosa ciudad, ya se pueden imaginar entre el tráfico, los semáforos que pareciera que supieran cuando uno tiene prisa y deciden conspirar en tu contra, los baches que con cada llovizna son como gremlins que crecen, y se hacen más; y me llamó mucho la atención una pared pintada. Aunque era un poco burda, la imagen no dejaba de ser hermosa. Y en este punto me acordé de la escritora Erin Davis y su libro titulado Graffiti en el cual hace la comparación entre nuestra concepción de lo hermoso del arte, con nuestra belleza o autoimagen.

"Pienso que el graffiti puede ser una expresión hermosa del arte. Ahora, eso no quiere decir que apoye el acto de vandalismo, pero si lo ves, puede ser fascinante y hermoso, incluso las formas y colores que utilizan. Sin embargo, pienso que el mundo lo mira y piensa: ´Eso no es arte. Eso no es belleza. Eso es lo que se hace con una lata de pintura, no con un pincel en un estudio.

Nuestra belleza es muy parecida a eso. Lo que el mundo ve como belleza usualmente no lo es. Es un sustituto superficial y los estándares que sostienen de Picassos y Rembrandts también son superficiales".

No cabe duda que la opinión que cada uno tengamos sobre nuestra imagen (belleza) está altamente relacionada con la influencia de los medios, pero también en los comentarios de nuestra familia, si en casa se le da un valor especial a ser "bonito".

Por ejemplo: si papá menciona lo hermosa que es una actriz por su esbeltez, su cara, su pelo, o mamá siempre está hablando de la nueva dieta que va a iniciar, el gym o la moda, el mensaje está siendo muy claro para los hijos. Los niños son grandes observadores pero muy malos intérpretes, identifican que estos comentarios ´inocentes´ hechos por las personas más influyentes de su vida, son significativos y en su cabeza lo traducen en valía.

Y no estoy diciendo que la propuesta es andar toda desaliñada, no se confundan, pero sí a buscar un equilibrio y reconsiderar cual es el mensaje que le estamos pasando a las siguientes generaciones. Y es aquí donde verdaderamente está el desafío como padres, ya que uno no puede dar algo que no tiene, si para ti la identidad está construida en base a elogios y logros, temo decirte que tu plataforma es frágil.

Los logros son gratificantes, pero no siempre vas a ganar, no siempre serás el primero, no puedes lograr lo suficiente como para superar a todos los que te rodean; en relación a los elogios, nunca serán suficientes, las personas son volubles mi estimado lector y un día te aman y al otro buscarán a alguien más. Y la belleza... ¡es fugaz!.

¿Qué hacer?

· Hacer conciencia de a qué le damos valor

· Elogiar las acciones y valores, lo realmente importante

· Aterrizar las expectativas

· Proteger a los hijos de los mensajes tóxicos de la cultura

· Hacer conciencia de los estándares irreales de algunas películas, series, revistas o anuncios publicitarios

· Identificar y afirmar los elogios direccionados al crecimiento personal

· En resumen, ser bello no es malo, ser delgado no es malo, si me preguntas: ´´Nora, quisieras bajar un par de kilos´´, yo te diría: ¡Claro! El tema aquí es buscar un equilibrio y tener expectativas reales, sentirnos bien con nosotros mismos por lo que somos y no por que los demás quieren que seamos.

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