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Monterrey, NL
Clima
Gracias don Miguel Por: Luis Gerardo Treviño Fortaleza ciudadanaJueves, 15 de Octubre de 2020 00:00 a.m.

Hace 33 años llegué políticamente a una familia formada por don Miguel. Hijo de migrantes libaneses, venían evitando las guerras y la situación forzada; sus padres buscaban llegar a Norteamérica. Eligieron Monterrey para ser su lugar de trabajo y residencia.

Él tuvo cuatro hermanos y una hermana, que fue como otra madre –abuela para sus hijas–. En su juventud trabajo en EUA, pero regresó para casarse con Tere, juntos tuvieron cuatro hijas, por lo que decimos que su dinero siempre lo gastó en mujeres.

Por años, fue el empleado fiel de don Sabás Canavati y familia, hoteleros fundadores y propietarios del Hotel Ambassador hasta poco tiempo antes de que se jubilara, luego de 35 años laborando para esa empresa turística, dando la bienvenida a incontables hombres de negocios, turistas, artistas, políticos, incluso presidentes.

Sus odiseas como hotelero eran motivo de formidables y entretenidas conversaciones, lo conoció mucha gente que frecuentaba nuestra ciudad para hacer negocios; hablamos de los tiempos en que lo más avanzado de la comunicación era el telex y años después el fax, así que tener una oficina de apoyo para hombres de negocio era todo un reto.

Cuando el "patrón" vendió, fue entonces que se animó a jubilarse, y aunque los nuevos dueños fueron hostiles como para acreditar un despido injustificado que con esa antigüedad se hubiera quedado con por lo menos un piso del hotel, el hombre de paz y honesto, integro, cabal, nunca quiso discutir con sus nuevos patrones, prefirió salir jubilado en cordialidad que haber iniciado un litigio laboral que le permitiera hacerse de una fortuna, considerando su sueldo y prestaciones por la cantidad de años laborados, teniendo toda una firma de abogados a sus disposición sin que le fuera a costar.

Él nunca se aprovecharía de los errores de otros para obtener un beneficio que él sentía que no le correspondía y afectar a sus empleadores por culpa de otros, eso no estaba en su programación.

Ya libre se incorporó a nuestra empresa de servicios legales, donde nos acompañó varios años siempre observando una conducta muy correcta, un trato amable, servicial, permanentemente dispuesto a servir a los demás y a colaborar con todos, no permitía las injusticias y literal se mortificaba por situaciones de los clientes de la firma jurídica, su conversación siempre amena, un acompañamiento leal y profesional con los que integramos aquel equipo de trabajo.

Manejó mucho dinero de pagos de proveedores y nunca le faltó ni un centavo, ni condicionó a nadie sus pagos, un hombre de los llenos de riqueza de la que muchos se han olvidado en la actualidad, a él le admiro sus valores, esa integridad en todos los sentidos de no hacerse de nada que no sea suyo por derecho, incapaz de aprovecharse de errores de otros para sacar beneficios, ni de quedarse con algo encontrado, con un respeto absoluto por las personas, ni chismes, ni intrigas, ni de calificar o poner adjetivos a las personas, siempre conciliador, enemigo de los pleitos o de que alguien se aproveche de su posición de superior jerárquico o de poder contra otros; amante del Beisbol, ahora tendrá palco preferente.

Desde esta columna un pequeño pero merecido homenaje a don Miguel Mahuad Mahuad, quien el 13 de octubre de 2020, con 88 años, terminó su peregrinar y parte a otra dimensión. Su ejemplo de vivir en la justa medianía, de no pretender de más, de saber vivir bien, agradecido siempre con Dios, congruente con sus principios, auténtico de vida, no de discurso, me ha enseñado que es posible vivir sin corrupción. Descanse en paz mi querido único y mejor suegro.

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