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Futuro Por: Samuel Rodríguez El Despertar de la MiradaJueves, 20 de Agosto de 2020 00:00 a.m.

La poesía es un arma cargada de futuro, dice el poeta español Gabriel Celaya. Debo confesar que la frase me molesta, ¿qué quieren que les diga?, o quizá deba decir que me inquieta. Es una frase bellísima, claro está, relampagueante y potente como pocas. Sin embargo, cuando uno se detiene a revisar este presente roto por todos lados, cuesta realizar la posibilidad del porvenir.

El futuro, para una generación como la nuestra, es de todo menos prometedor, o quizá es que lo que promete amenaza con arrollarnos. Es notorio como a los artistas y a los pensadores les inquieta particularmente el porvenir. El cine de ciencia ficción enciende una alerta maquinal como pocas en la historia de las ideas. Cintas como Metrópolis, Gattaca, El vengador del futuro, La naranja mecánica, Los hijos de los hombres, Mad Max, Elysium. La lista sigue y se multiplica de manera monstruosa, el cine todo el tiempo nos dice que el abismo social, que el consumo despiadado, que la máquina, que el cientificismo sin alma, que las fuerzas políticas y las catástrofes naturales están llevándonos todo el tiempo a las puertas de la barbarie.

El cine de ciencia ficción, eleva la mirada a niveles de lucidez necesarios para repensar nuestro presente. En este sentido, algunos pensadores como Byung-Chul Han o Zizek han hecho un análisis puntual sobre lo que arrojará este presente incierto. Sin afán de profetizar banalmente, ambos pensadores reflexionan sobre nuestro modo de vida y explican que es probable que el futuro no sea un campo de rosas. Zizek, un filósofo muy interesante pero que lamentablemente está de moda, y es que las modas le sientan mal al pensamiento, que es el espacio de la paciencia. Zizek entiende que el modelo de consumo que propone el capitalismo salvaje se derrumbará estrepitosamente como efecto de la pandemia. Según este pensador, el desastre económico será devastador, lo que vendrá a demostrar que de historia sabemos poco. Esto al final generará el necesario derrumbe del proyecto capitalista salvaje que aqueja y enferma la médula de nuestra civilización, a esto el pensador le asigna un valor positivo y hasta necesario.

En contraparte, el pensador Byung-Chul Han explica que la pandemia reforzará el sistema de vigilancia que las sociedades orientales, por ejemplo, ya ejercen férreamente sobre su población. Argumenta que en ciertos países de aquel continente, acostumbrados a gobiernos autoritarios, la población se ajustará a las medidas en detrimento de su libertad, pero que en Occidente, en donde el individuo y la tradición liberal pesan más, el debate será crudo y desgastante. Así, parte de la sociedad aceptará perder sus derechos en bien de una supuesta seguridad, cosa que los gobiernos, siempre ávidos de control, aprovecharán para vigilar de manera más cercana a la población.

Las huestes del pensamiento y las intenciones del arte apuntan hacia donde mismo: estamos destinados a la lucha por nuestra propia voluntad. La alerta se ha encendido a niveles alarmantes, si el futuro será habitable depende de la dosis de lucidez que le demos a nuestra propia vida, de otra manera seremos súbditos de entidades necesitadas de incrementar su poder a costa de nuestros derechos. Al final del día, la necesidad de defender nuestro espacio habitable depende de la incomodidad, del no aceptar todo lo que se venda como una solución de parte de los dueños del mundo.

 Si estaremos o no cargados de futuro, dependerá en gran medida de nuestra resistencia. Carpe diem.

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