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¿Frivolidad o derecho cultural?? Jueves, 8 de Agosto de 2019 00:49 a.m.

El martes se anunció en la Ciudad de México gran parte de la programación de la décimo quinta edición del Festival Internacional de Cine de Monterrey, el cual además de mucho cine mexicano e internacional, este año traerá actividades formativas para quienes están interesados en el séptimo arte más allá de ser simples espectadores.

Perdón por mi comercial, pero este anuncio es el preámbulo para el tema de hoy: durante la rueda de prensa, a la que acudió la actriz Ofelia Medina, ésta señaló que los festivales de cine no son frivolidad sino una fiesta, a los que todos tenemos derecho, y más cuando es para celebrar que podemos hacer cine.

Medina, quien en el FIC Monterrey presentará Se construyen sueños, cortometraje que marca su debut como directora, señaló que lo que todos sabemos: la cultura es un rubro importante para la sociedad, pero es el más afectado por los recortes presupuestales del gobierno federal.

De acuerdo a la Comisión de Derechos Humanos, todos los ciudadanos tenemos Derechos Humanos Culturales, los cuales deben garantizar, entre muchas cosas, que tengamos acceso a una oferta cultural vasta.

Los festivales de cine, como lo dijo Medina, pueden parecer una frivolidad de alfombras rojas y muchas estrellas, pero la realidad es que son una plataforma para que todos aquellos que hacen películas puedan mostrarlas al mundo en una pantalla grande... porque de nada serviría hacer un filme, que nadie va a ver.

Si no existieran los festivales cinematográficos es muy probable que muchos cineastas no los conoceríamos, muchas películas extranjeras jamas llegarían a México, y las productoras y distribuidoras no llegarían a talentos desconocidos con mucho que dar.

Así que, si frivolidad es impulsar nuevos talentos y abrir las pantallas para que la gente pueda tener una mayor oferta cultural, entonces sí, somos culpables. Pero no, no vamos a disculparnos, porque ese es uno de los objetivos que se deben cumplir, es una obligación.

Tal vez los grandes festivales de cine como Venecia o Cannes si deslumbran con tanto brillo en sus actividades, pero su objetivo es el mismo: ser la pantalla en donde cineastas de todo el mundo puedan exponer su trabajo.

En el FIC Monterrey –ya voy a empezar con la promoción– el público regio podrá ver películas de lugares tan lejanos como Georgia o Islandia, un cine que es muy probable una sala comercial nunca programaría.

También, para los fans de los documentales, podrán ver una gran oferta nacional e internacional. Y para aquellos que siguen las animaciones, este año habrá dos matinés en la Cineteca con películas de Japón y Colombia, más las tres animaciones (no infantiles) que forman parte de la competencia.

Este año el Festival invita a celebrar el movimiento porque “movemos ideas, imágenes, historias... Detenerse es renunciar a la evolución y la trascendencia, porque mover una mente puede mover al mundo”. ¡Movámonos!

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