OpenA
icon_facebookicon_twittericon_linkedinicon_instagram
icon_busqueda
Logotipo El Horizonte
Monterrey, NL
Clima
Fractura en la 4TPor: Óscar Tamez Política e HistoriaMartes, 31 de Agosto de 2021 02:00 a.m.

Las diferencias entre el presidente López Obrador en su carácter de líder de Morena y Ricardo Monreal no son nuevas, tienen su historia.

Podemos remontar muchos años atrás, pero lleguemos sólo a 2018 cuando el mandatario y líder formal de la 4T descarrila a su “amigo” y pone a su incondicional en la candidatura a la CDMX.

El candidato natural era Monreal, tenía buen posicionamiento y Claudia Sheinbaum venía de verse involucrada en los permisos del Colegio Rébsamen, que se derrumbó con el sismo de septiembre de 2017.

López Obrador prefirió a su colaboradora que a su “amigo”, algo muy común en los políticos de la vieja escuela priista.

En la escuela tradicional, los políticos optan por dejar en los encargos de liderazgo o las sucesiones electorales a los subordinados, tienen el error de creer que siempre tendrán autoridad sobre el impuesto y que éste hará lo que ellos pidan una vez que estén fuera del poder, grave error.

A los amigos prefieren no dejarlos o considerarlos segunda opción porque se conocen las “mañas” son menos confiables, puede resultar que quieran borrar el pasado y en la falsa creencia de poder manipular al sucesor, el amigo es menos manipulable que el colaborador o subordinado.

Al colaborador lo consideran sumiso, dependiente, sometido, al amigo lo ven como a un igual y los iguales provocan dudas, envidia, hacen que quienes ocupen el poder tengan celos y miedo de que el amigo sea mejor a ellos.

Pareciera que esto sucede en la relación amor-odio existente entre Ricardo Monreal y López Obrador. Es el “amigo”, el compañero de lucha, el igual; a este se le debe ver con distancia porque tiene vida propia. Claudia, en cambio, es dependiente.

En 2018, dejan fuera de toda posibilidad a quien tenía la fuerza electoral en la CDMX y colocan en la candidatura de la gubernatura a Sheinbaum. Monreal hizo su berrinche y amagó, amenazó con irse por la libre, lo consolaron con la senaduría y el liderazgo de los morenos en el Senado. Algo menor a la gubernatura de la ciudad capital, pero un premio no despreciable.

Hábil como es, desde el Senado ha construido su presencia entre los candidateables a 2024, por más que su “amigo” pretenda descarrilarlo, Monreal encuentra la forma de mantenerse vigente.

La llegada de Olga Sánchez Cordero a la presidencia de la Cámara de Senadores es resultado del interés por excluir al zacatecano en 2024, el líder de la 4T conoce que la maestra universitaria no es rival en política electoral para el primer gobernador de izquierda en el país.

Esperemos a conocer la respuesta de Monreal ante el visible rechazo del líder y “amigo”, la traición expuesta al leal compañero de batallas.

Monreal ya envió el primer mensaje de que con él no cuentan mientras le manden a la congeladora, se atoró la iniciativa para la revocación de mandato, eso enojó al líder de las izquierdas.

Existe la posibilidad de que Olga Sánchez domine al potro zacatecano, viene de Segob con línea presidencial y puede alinear a los senadores. 

En las próximas semanas o meses, sabremos si Sánchez Cordero cumple con la encomienda, termina sometida ante el colmilludo líder de la fracción de Morena (aún) o aprovecha su libertad y lejanía de Palacio Nacional para cobrar afrentas.

Para nadie es desconocido que ella padeció desprecios de su jefe, hoy esto puede pesar en las lealtades.

Las opciones son tres: somete Olga a Ricardo, se aliena y alinea Ricardo a su “amigo” o aplican las leyes de la física, enemigo de mi enemigo, mi amigo. ¿Será que terminen aliados Sánchez y Monreal?

¡El principio de la fractura en 2024!

OpenA