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Felicidad ahora Por: Javier Gutiérrez El momento presenteMartes, 24 de Noviembre de 2020 00:06 a.m.

La felicidad es un camino, no una meta.

El sentirnos plenos no se logra, como te has dado cuenta, con alcanzar un propósito específico, por ejemplo, un título universitario, durante años pensamos que al terminar nuestra carrera seremos felices, sólo para darnos cuenta de que una vez que terminamos y celebramos unos días nuestra meta alcanzada, nos sentimos tan carentes de bienestar como antes de concluir nuestro título.

Pero, pensamos: ´es normal´ ya lo logré ya fui feliz por esto, ahora, seré feliz cuando encuentre el trabajo que siempre he querido una vez teniendo mi carrera concluida y comenzamos de nuevo, colocando en la punta de un palo un cordel con una zanahoria y la colgamos frente a nosotros y a seguir en busca de la felicidad, porque ahora llegará cuando tenga un el trabajo ideal.

¿Es lo anterior felicidad? Claro que sí, es un tipo de felicidad, felicidad llamada hedonista, esa satisfacción de darle gusto a nuestra mente que quiere conquistar algo externo, ya sea una pareja, una cuenta bancaria, un título, conocer un nuevo país e infinidad de etcéteras.

Y es la misma felicidad de darle gusto a nuestros sentidos y a nuestro cuerpo, ver algo que nos gusta, oír una bella melodía, saborear nuestra nieve favorita, un masaje relajante o un orgasmo, ¿tiene algo de malo esa felicidad?. La sensación de bienestar en sí misma no tiene por su puesto nada de malo, al contrario, es necesaria para nuestro bienestar psicológico y hacer agradable la vida. 

El problema del hedonismo no consiste en el daño que el estímulo genere, ¿Qué daño puede generarnos disfrutar de un partido de futbol?. El daño viene de algo llamado adicción y tolerancia, esto es, que la felicidad hedonista requiere repetición del estímulo por su misma fugacidad y esto nos lleva a repetir una y otra vez dicho estímulo, volviéndose después una necesidad para sentirnos a gusto.

Esto es adicción, física o psicológica, para este caso es igual, la necesidad imperiosa de contactarse con dicho estímulo para sentirnos felices nos lleva a una búsqueda desgastante, que a veces no notamos por la euforia misma de querer lograrlo y además genera tolerancia.

Ahora la pregunta, ¿esa felicidad es la única que hay?. Por supuesto que no. Pobres de nosotros si para ser felices siempre necesitáramos de muletas. Afortunadamente existe otro tipo de felicidad, la eudaimonia. Una felicidad que consiste en un profundo equilibrio interior ante las situaciones favorables o desfavorables, es un tipo de templanza que nos lleva a un sostenible bienestar psicológico.

¡Inténtalo!, cierra tus ojos y sólo date cuenta de que estás vivo o viva, y pregúntate: ¿Qué necesito en este momento para sentirme plena o pleno?. Te darás cuenta de que ya lo tienes todo para ser feliz.

Hasta el siguiente momento presente.

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