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Monterrey, NL
Clima
Estrellita Por: Félix Cortés Camarillo CancioneroMartes, 8 de Septiembre de 2020 00:00 a.m.

No conozco en toda la América Latina, ni en la porción de Europa que he recorrido, una institución de difusión cultural de excelencia para jóvenes y niños como el Planetario Alfa de Monterrey, que la semana pasada cerró definitivamente. Es lamentable la desaparición en Monterrey del planetario, que sigue por allá en un terreno enorme de los barrios más caros por metro cuadrado del municipio más rico del país, el de San Pedro, Nuevo León. 

Lo inauguró en octubre de 1978 –hace 42 años– la fundación Alfa, cuando todos éramos ricos. Es la misma institución que anunció su cierre porque, aún sin confesarlo, ya no tiene lana para esto. Es el destino de muchos centros de cultura popular que los señores del dinero fundaron y financiaron, contando con la futura deducción de sus impuestos, para beneficio del populacho. 

Así será con entidades que acercan la ciencia, el teatro, la cultura, la danza o la música a los pobres. Hace muchos años mi amigo y patrón Emilio Azcárraga Milmo dijo una frase que ha sido 1,000 veces vilipendiada: nosotros hacemos televisión para los jodidos, me consta que dijo. A todos sus críticos se les olvida las palabras que le siguieron: muchos mexicanos no tienen dinero para ir con su familia entera al cine, al teatro, a ver en persona a Vicente Fernández, o cuando mucho al circo. La televisión se los trae gratis a su casa.

En otra tesitura, el Planetario Alfa hizo lo mismo: a los pobres, a los jodidos, nos llevó a las estrellas; en sus butacas vimos en el techo oscuro con una enorme fascinación lo que nos habían platicado en la secundaria. No hay dinero, escucho por todos lados.

Lo peor de todo es que cuando tenemos que cortar gastos la primeras víctimas son lo que llamamos superfluo. Por peor que nos vaya, nadie puede dejar de comprar arroz o frijoles, pero todos dejamos de ir al cine. A escala de país, eso se traduce en todo lo que tenga que ver con en el entretenimiento y la cultura. Así hoy los mexicanos tenemos meses sin poder ir al cine, al teatro, a escuchar una cantante o a que un payaso asuste  nuestros hijos. Ese recorte afecta a otros mexicanos; los actores y actoras, músicos, boleteros, acomodadores, vendedores de palomitas, vienevienes, personal de aseo y vigilancia, proyeccionista, –les decimos cácaro– o cualquiera de los etcéteras que se nos ocurran. Y todo esto quiere decir algo más que crisis económica.

Yo no me acuerdo si en el Planetario Alfa vendían palomitas o sodas oscuras que ahora son tan condenadas por la cuarta simulación. Lo que me queda claro es que me gustaría que mis nietos vieran las estrellas como yo lo hice en el Planetario Alfa. Y casi gratis.

¿Qué van a hacer con ese magnífico museo científico y sus instalaciones?

¿No se podría trasladar esa joya cultural al terreno donde estuvo el penal del Topo Chico y hoy es un terreno baldío lleno de malos recuerdos?

PREGUNTA para la mañanera porque no me dejan entrar sin tapabocas: con todo respeto, Señor Presidente, ¿cuándo en Navidad lleguemos a 100,000 muertos por el Covid-19, ya será catástrofe?

‎felixcortescama@gmail.com

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