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¿Estoy poniéndome viejo? Por: Ramón de la Peña Manrique Ramón de la Peña ManriqueViernes, 8 de Mayo de 2020 02:00 a.m.

Estimados adultos mayores les recomiendo que lean y reflexionen sobre estos mensajes-estrofas, escritas en poesía con toda su belleza por Víctor Hugo porque enaltecen nuestra condición humana como adultos mayores.

Víctor Hugo nos dice: ‘‘Te estás volviendo viejo me dijeron, has dejado de ser tú, te estás volviendo amargado y solitario. No, respondí; no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo sabio. He dejado de ser lo que a otros agrada para convertirme en lo que a mí me agrada ser, he dejado de buscar la aceptación de los demás para aceptarme a mí mismo, he dejado tras de mí los espejos mentirosos que engañan sin piedad.

No, no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo asertivo, selectivo de lugares, personas, costumbres e ideologías. He dejado ir apegos, dolores innecesarios, personas, almas, y corazones, no es por amargura es simplemente por salud.

Dejé las noches de fiesta por insomnios de aprendizaje, dejé de vivir historias y comencé a escribirlas, hice a un lado los estereotipos impuestos, dejé de usar maquillaje para ocultar mis heridas, ahora llevo un libro que embellece mi mente.

Cambié las copas de vino por tazas de café, me olvidé de idealizar la vida y comencé a vivirla. No, no me estoy poniendo viejo. Llevo en el alma lozanía y en el corazón la inocencia de quien a diario se descubre.

Llevo en las manos la ternura de un capullo que al abrirse expandirá sus alas a otros sitios inalcanzables para aquellos que sólo buscan la frivolidad de lo material.

Llevo en mi rostro la sonrisa que se escapa traviesa al observar la simplicidad de la naturaleza, llevo en mis oídos el trinar de las aves alegrando mi andar.

No, no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo selectivo, apostando mí tiempo a lo intangible, reescribiendo el cuento que alguna vez me contaron, redescubriendo mundos, rescatando aquellos viejos libros que a medias páginas había olvidado.

Me estoy volviendo más prudente, he dejado los arrebatos que nada enseñan, estoy aprendiendo a hablar de cosas trascendentes, estoy aprendiendo a cultivar conocimientos, estoy sembrando ideales y forjando mi destino.

No, no es que me esté volviendo viejo por dormir temprano los sábados, es que también los domingos hay que despertar temprano, disfrutar el café sin prisa y leer con calma un poemario.

No es por vejez por lo que se camina lento, es para observar la torpeza de los que a prisa andan y tropiezan con el descontento. No es por vejez por lo que a veces se guarda silencio, es simplemente porque no a toda palabra hay que hacerle eco’’.Este mensaje me llevó a reflexionar que consejos podría compartir con ustedes para  nuestra planeación estratégica personal.

Yo recomendaría los siguientes consejos:

1. Hacer lo necesario para estar sano físicamente, ser estable emocionalmente y tener una fuerza interior –llámese motivación, espiritualidad o religiosidad– que nos motive en el camino hacia  el éxito.

2. Recuerden que la generosidad da valor a la persona. Si eres desprendido toda tu persona vale; en cambio, si eres tacaño, toda tu persona es miserable.

3. El que nos guste lo que hacemos es un factor clave del éxito. Nada es peor que estar en un lugar que no te gusta y hacer tareas que te son desagradables. Si así es, cámbiate de trabajo; Cámbiate de carrera; cámbiate de escuela.

4. Debemos de querer y respetar nuestro cuerpo. No lo agredas con drogas, cigarros ni comida chatarra.

5. Sin olvidar que el mejor hombre y la mejor mujer son quienes tienen hondas raíces –valores, principios, actitudes, hábitos– que los mantienen firmes y tienen alas fuertes –conocimientos, experiencias, innovación, espíritu emprendedor– para alcanzar las alturas a las que aspiran.

6. Cada vez que vayamos a pedir algo, preguntémonos: ¿Me lo merezco, es bueno lo que estoy pidiendo, es ético, moral y legal?.

7. Pero sobre todo recuerde que nunca es tarde para añadir sentido a nuestra vida, para cuidar lo que queremos, para ser generoso, pero sobre todo nunca es tarde para agradecer a quienes han influido positivamente en nuestra vida.

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