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Establece metas intermedias Por: Brenda Rodríguez Un sabio amigo... llamado maratónMartes, 9 de Febrero de 2021 02:00 a.m.

Metas, hablamos tanto de ellas porque -por supuesto- son necesarias para enfocar y dirigir toda nuestra atención, energía y acciones en esa dirección, pero no todo es lanzar la mira sólo hacia ese final que tanto ansiamos.

Tenerlas a corto y mediano plazo es lo que nos ayudará en esos momentos que invariablemente llegarán, donde sentiremos que las fuerzas nos abandonan, que las ganas se acaban y la motivación simplemente desaparece.

El ir alcanzando esos pequeños objetivos será una recompensa al esfuerzo diario, porque este inicia desde el momento en que dejamos nuestra cómoda cama por la madrugada para salir a cumplir con nuestro entrenamiento.

Recuerdo cuando después de mi cuarto maratón, como ya sentía que sabía al menos lo que era la distancia, y estaba totalmente enganchada con ella, pensé en ahora sí enfocarme en mejorar el tiempo, y no sólo en terminarlo como al inicio.

Decidí buscar un entrenador para que me guiara específicamente a lo que quería y pudiera conseguir, y fue ahí donde tuve la fortuna de conocer a Tomás Castañeda de León, que es mi coach desde entonces.

Primero una entrevista con él para saber qué había hecho hasta ese día, mis tiempos en diferentes distancias, qué tanto conocimiento tenía, cómo solía entrenar, cuáles eran mis expectativas y, en general, como había sido mi experiencia dentro del mundo del atletismo hasta ese momento.

Evaluó mi actual condición con diversas pruebas físicas para corroborar la información proporcionada por mi, y así fue como formó mi plan de entrenamiento.

Me llevé una gran sorpresa al ver que el objetivo que tenía que cumplir era bajar el tiempo, primero en los 10K (10 kilómetros), posteriormente en los 21K (21 kilómetros o medio maratón) y, habiendo cumplido esto, entonces podríamos hablar de tiempos en el maratón.

Yo tenía la mirada puesta hasta el maratón, como si se tratara de brincar desde aquí a la línea de salida, sin más ni más... ¿para qué quería sufrir persiguiendo un tiempo en 10K? Y después... ¿para qué sufrir por bajar tiempo en un medio maratón?

Mi coach tranquilamente me explicó que, además de ser obviamente parte del proceso ir bajando estos tiempos -en ese orden específico-, me mantendría motivada a lo largo del camino mientras llegaba el maratón.

Y así fue durante todo el año, el ver que iba bajando mi tiempo en los 10K, aunque fueran segundos, me hacía sentir muy contenta y con el mejor de los ánimos, esa era la recompensa al entrenamiento diario, un apapacho merecido.

El tiempo en 21K, que era el objetivo a mediano plazo, también cayó poco a poco como parte del proceso, haciéndome sentir fuerte, confiada y con muchas ganas ahora sí de llegar al maratón.

Y sí, ese año se logró el objetivo realista en los 42K (42 kilómetros o maratón) que me había propuesto junto con mi entrenador, y además comprendí la importancia de ir subiendo y disfrutando cada pequeño escalón que me acercaba a la meta.

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