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Espacio digitalPor: Armando Arias AmbulandoMiércoles, 9 de Diciembre de 2020 00:00 a.m.

Siendo un adolescente, por etapa de vida, porque lo sigo siendo por condición de existencia en la continua actuación y persecución de mi propia potencialidad, tuve la oportunidad de conocer los fundamentos de la filosofía, que siendo honesto, al principio se instaló enfrente de mis narices como un muro duro y alto, impenetrable y misterioso, sobre todo cuando la Ontología, el estudio del ser en cuanto tal, formó parte de mi curriculum académico. 

Esa sensación de extravío existencial y racional sólo la experimenté de forma similar cuando me enfrenté a la estadística en los años universitarios. Pero aquellos conceptos, también los estadísticos, han formado parte de la estructura mental que sigo utilizando para relacionarme con el mundo en el que existo. 

Uno de los conceptos más importantes que da lugar a la propia definición del campo de la filosofía es precisamente el del espacio que Protágoras de Abdera comenzó a conocer y del que expresaba “el hombre es la medida de todas las cosas de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son”. Aristóteles replantearía más tarde “…para el hombre medir es conocer, esto es la consideración de la medida como conocimiento, precisamente como conocimiento… Medida es por lo que se conoce la realidad en cuanto extensa”. Luego de esto, los griegos, la escolástica, los filósofos modernos han abordado el concepto porque es fundamental para el entendimiento de la realidad. José Ferrater Mora lo trata al decir de eso: “Filósofos y hombres de ciencia tendieron cada vez más a concebir el espacio como una especie de ‘continente universal’ de los cuerpos físicos. Este espacio tiene varias propiedades, entre las cuales destacan las siguientes: el ser (es decir, el ser sus partes indiscernibles unas de otras desde el punto de vista cualitativo): ser continuo; el ser ilimitado: ser tridimensional, y el homoloidal (el que una dada sea matriz de un número infinito de figuras a diferentes escalas. pero asemejándose unas a otras). Esta idea del espacio corresponde, por un lado, al modo como se conciben las propiedades espaciales, la geometría euclidiana, y por otro, a la concepción del espacio como infinito”.

Sin tanto preámbulo, desde la filosofía, la física y la matemática, el espacio es en donde se manifiesta la existencia de los seres. Según la geometría de la que Euclides es considerado el padre, cada ser objeto que manifiesta su existencia en el espacio tiene tres dimensiones, alto, ancho y profundo. Hoy se considera la cuarta dimensión una que se mide de otra forma, el tiempo. 

Se han referido al espacio como la arena en donde se realiza la existencia de los seres. La arena, el espacio en donde se actuaba para las multitudes romanas en todo tipo de manifestaciones de competencia o de arte, los escenarios en donde se contaban las historias eran precisamente esas llamadas arenas. Recuerdo grandes espectáculos en las arenas de los años 80 y tal vez de una década previa en los que se manifestó el arte, el deporte, de cientos de virtuosos que ponían su existencia en sus superficies. 

La semana pasada recibí una invitación a un evento que se llevaría a cabo en una plataforma virtual, Zoom para ser precisos. En el cuerpo de la invitación se leía un concepto que saltó frente a mi razón como si tocara pitos y flautas al tiempo que agitaba banderines rojos enmarañados de serpentinas de colores y texturas. “Ojalá tengas oportunidad de asistir”. ¿Cómo asistir, cómo estar presente, próximo, tener posición de la propia existencia en un espacio si el espacio es digital, a veces llamado virtual?

La manifestación de la existencia de muchos se ha ido limitando cada vez más a la que se perfecciona tras una codificación de un puñado de unos y de ceros. 

El espacio digital es la nueva arena en donde se manifiesta la existencia, al menos en parte, en lo social, en lo laboral, en lo académico, en lo familiar, en lo religioso, en lo político, en lo artístico, en lo deportivo. ¿Esto nos deshumaniza o nos hace más humanos? ¿Cómo adaptarse a esta nueva forma de manifestar la existencia, la convivencia y el quehacer que nos configura? Ser capaces de adaptarse y prosperar son cualidades que nos distinguen y nos permiten prosperar, pero sin cambiar la esencia que nos hace ser lo que somos.

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