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Entendamos la censura Por: Yanill Brancaccio Olmos La JirafaMartes, 19 de Enero de 2021 00:00 a.m.

El proceso electoral de Estados Unidos puso sobre la palestra que Twitter y Facebook tienen la potestad de eliminar aquellas publicaciones que podrían ser ocasión de generar "fake news", que pueden ser ocasión de presentar hechos de manera tendenciosa o que pueden suscitar a la violencia.

El pasado 6 de enero, una turbamulta, azuzada por este mismo personaje político estadounidense en un discurso previo y mediante una lluvia de tuits posteriores, irrumpió en el Capitolio (emblema de la democracia mundial, dicen) de ese país e hizo destrozos y uno que otro desmán. Lo que provocó que suspendieran por algunas horas la cuenta de "turmpiana".

Días después, tras una serie de nuevos tuits y tras diversas publicaciones en Facebook de seguidores de Trump, ambas plataformas decidieron cancelar las cuentas de éste. ¡Censura! ¡Violación del derecho de expresión!, ¡Autoritarismo!, etcétera, fue lo que se ha venido escuchando desde esos días.

En México, el Sr. Presidente de la República habló sobre el tema. Y señaló que "ahora está de moda la censura y limitar la libertad de expresión", "y que él no lo iba a permitir", esto debido a que el INE (Instituto Nacional Electoral) le informó que sus conferencias "mañaneras" no podían ser publicadas de manera íntegra durante el proceso electoral que el país está a punto de vivir.

Junto con Voltaire (ese gran filósofo de la Ilustración) esta Jirafa afirma: "Podré hasta la muerte estar en contra de lo que digas, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo". Sin embargo, surgen las siguientes preguntas: ¿Hasta dónde debemos limitar la libre expresión de los demás?, ¿Hasta dónde es libertad de expresión decir lo que se me pegue la gana sin ninguna consecuencia?, ¿Hasta dónde el respeto a los contratos (entre particulares, que es el caso de los usuarios de las plataformas digitales y éstas mismas)?, ¿Hasta donde el respeto a la autoridad (pues es justo la Institución la que marca la pauta para la sana convivencia social) y de sus disposiciones (que deben generar equidad entres los ciudadanos?

Ni yo (esta Jirafa hablaba la semana pasada de la administración de la verdad) ni nadie tiene derecho a decir lo que sea y menos si esto enardece a la población y genera disturbios y menos si estos disturbios generados por la autoridad violentan la sede de una institución y menos si no hay evidencia clara de la descalificación de un proceso electoral. Ni esta Jirafa ni nadie tiene derecho a salir todos los días a decir lo que sea, cuando hay un proceso electoral por venir y los espacios que como autoridad tengo (lo sabemos) se utilizarán para generar propaganda de mis logros como gobierno y esto generará ventaja ante los demás partidos competidores. 

Definitivamente, no se tratan ninguno de los dos ejemplos anteriores de CENSURA. 

Quien censura, busca callar a los individuos para que la justicia no se aplique. Y aquel presidente y este tienen la obligación de ser ellos quienes velen por la justicia, no que la justicia se les aplique a ellos de manera exclusiva o privilegiada. Este y aquel presidente, deben de ser los primeros en respetar las instituciones de no hacerlo vulneran el estado de derecho. Aquel y este presidente, deben ser los primeros en limitar sus palabras, para permitir que la libertad de sus ciudadanos emerja. La autoridad, a decir de esta Jirafa, no pude estar por encima de la ley. 

Ya lo dijo alguien (de cuyo nombre esta Jirafa no se quiere acordar, porque no se le da la gana a esta Jirafa decirlo, ¿libertad de expresión?): "Por debajo de la ley, nada. Por encima de la ley, nadie". Que así sea, ¿no?

Esta Jirafa aclaradora seguirá atenta.

Twitter: @Soy.La.Jirafa

Instagram: Soy_la_jirafa

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